Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 10 Mayo, 2013

Eso de la ventaja deportiva se las trae.
Saprissa no quería tenerla por lo que les sucedió la temporada anterior en la semifinal con Herediano, cuando Daniel Casas se la jugó a sostener un empate que eliminaba al Team. De pronto, cayó el mortero de Mauricio Núñez y el Saprissa quedó eliminado y Casas, a casa.


En cambio, al Cartaginés sí le agradó el contar con ella y anoche jugó por y para ella.
Javier Delgado ordenó un sistema táctico basado exclusivamente en la ventaja deportiva. Se la jugó como un vikingo, primero a no perder el partido; después a perderlo por la mínima y tuvo su Cartaginés, primero la virtud de jugar un partido casi perfecto de acuerdo a esas ventajas que da, valga la redundancia, la ventaja deportiva y además, la suerte de meter un gol en el único remate directo a puerta.
El negocio para el cuadro de la Vieja Metrópoli resultó perfecto; solamente triunfando en Tibás, le pudo resultar mejor.
Pero, no se crea que esta semifinal está resuelta.
La semifinal está totalmente abierta porque en el Fello Meza, no podrá el anfitrión presentar un partido táctico con iguales características, aun cuando empatarlo le signifique el pasaporte a la final.
En la Vieja Metrópoli, “el Sheriff” va a buscar la victoria y entonces a los morados se les van a presentar aberturas y oportunidades ofensivas que anoche les fueron vedadas.
En todo caso el Cartaginés se jugó SU partido y Saprissa no pudo o no tuvo capacidad para jugar el suyo.
Analizábamos en nuestra Nota de ayer ese dilema que tiene Rónald González de no contar por el sector izquierdo del equipo, con el peligro ofensivo que genera por la franja derecha. En este juego de ida se comprobó. Con Smith, Golobio, Vega y Ariel, Saprissa genera acción y emoción. Por el otro costado: nada de nada, aunque el gol cayó por ese sector, tema fortuito. Hace muchísima falta Diego Madrigal.
Cartaginés presentó excelentes bloques defensivos: línea de cuatro muy unida para cortar las paredes y el pase corto abajo del ataque morado: luego Paolo Jiménez se estacionó un par de metros delante de Vega e hizo lo propio Eduardo Valverde con Johnson para cortar circuitos y además, Danny Fonseca y Félix Montoya también se juntaron para formar una barrera de 16 piernas casi impenetrable. Los intentos morados murieron ahí, en ese mar de cerraduras que estamos seguros, no van a repetir en el Fello Meza. La semifinal no tiene dueño, está libre y abierta.

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