Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 4 Mayo, 2013

El maravilloso libro “Los cuatro lados del fútbol”, escrito diríamos que de forma encantadora por Sebastián Aureliano, tiene un solo problema que a la vez es su mérito.
Hay que leérselo de un tirón.


De lo contrario, se pierde el hilo de las historias.
Sebastián me lo regaló en un taller literario que se acostumbra realizar en el Museo Juan Santamaría en Alajuela, los fines de semana, luego de la valiosa recomendación que hizo de esta obra don Beto Cañas, tan impresionado después de leerla como el culto deportista Erick Lonnis, que después de leerla y valorarla, acordó con Aureliano buscar cómo hacer una película, más que todo para que el público comprenda al fútbol como un fenómeno social.
Con “Los cuatro lados del fútbol” en mi escritorio, arranque la lectura con la Gradería Sur, seguí con la Norte pero tuve que parar.
Días después seguí con el Palco de Transmisión y la gradería Oeste y tuve que parar. En un rato libre leí el capítulo de la Gradería Este, totalmente atrapado en la magia y sencillez de la narración, que tiene que ver de principio a fin con el Deportivo Saprissa y la pasión que arrastra entre sus miles de seguidores.
Pasaron algunos días y el trajín de la vida diaria me alejó de la novela. Metí el separador de lectura en la página 117 y cuando retomé la narración en la Gradería Sur mi flaca memoria no recordaba con claridad a los personajes de cada capítulo de la obra. Picado, porque se trata de una novela humana apasionante, la metí en mi equipaje con el propósito de tragármela de un solo tirón en alguno de esos recorridos aéreos aburridos e interminables. Las tres horas y media de Cleveland a Houston me sirvieron en bandeja de plata la oportunidad y la empecé de nuevo. Regresé a la Gradería Sur con Angie, Michael y Gerson y ya no pude parar más hasta que Andrea Melissa supuso que los fanáticos del Saprissa estaban medio locos, eran un montón de chiflados, “se sentó de nuevo en su silla y siguió jugando con su muñeca”.
El autor dedica su obra a “todos aquellos aficionados al fútbol que trataron y llegaron, a los que trataron y no lo lograron, pero sobre todo, a los que soñaron con llegar y ni siquiera tuvieron la oportunidad…
¡El fútbol no es solo del que mete el gol!
“Los cuatro lados del fútbol” no es una novela del Saprissa; es una narración dramática, humana, vivencial muy bien hilvanada y con un cierre espectacular. No se la pierdan.

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