Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 3 Mayo, 2013

Liga Deportiva Alajuelense no ha hecho méritos para clasificarse.
Este repunte final, pataleo de león herido, no puede borrar en el ánimo de sus seguidores los cinco puntos que dejaron tirados los manudos contra equipos que ocupan los puestos diez y 11 de la clasificación.
Perder con Belén 2-0 y empatar con Limón 2-2, significó enviar al canasto de la basura cinco puntos que de lograrlos, hoy no tendrían al campeón nacional dependiendo de combinaciones ajenas.
Además, para reafirmar esa aseveración de que los manudos por “méritos propios” deberían quedar eliminados, hay que sumar las dos derrotas contra rivales directos en esta misma fase. Tanto Herediano como Saprissa hincaron al monarca, de manera que estamos hablando de 11 puntos que se esfumaron por las debilidades que en esos cuatro juegos presentó la formación de Keosseian, hoy en carreras y contra las cuerdas.
Y esta irregularidad del Alajuelense no ha sido exclusiva, la padecieron otros, solo que llegó en el peor momento; incluso, con solo que no hubieran perdido la última edición del clásico hoy estarían en otra situación.
Pero en fin, como escribimos desde Cleveland hace pocos días, en el fútbol se gana, se empata y se pierde, dijo el sabio Salomón y si Saprissa pierde con Herediano, Pérez Zeledón empata con Uruguay y Alajuelense derrota al Cartaginés, todas las amarguras y heridas del león serán cosa del pasado y se va a vivir la gran fiesta alajuelense.
Esta combinación de resultados es totalmente factible, pero un análisis serio y objetivo del caminar del campeón nacional en el torneo, repasando por ejemplo estas tres derrotas mencionadas y el empate con Limón, nos arrojan una temporada demasiado irregular de un equipo que por credenciales y nómina debió estar para cosas mejores y no dependiendo de otros como opción para retener la corona.
Si la Liga queda eliminada el domingo, bien merecido lo tiene y si se clasifica por la ayuda de terceros, que el pasaporte a la segunda fase no nuble la mente y conciencia de sus dirigentes que deben reconocer que la campaña fue gris, por diferentes razones, unas justificables (venta, lesión y suspensión de jugadores), pero otras que son propias de un irregular desempeño global del equipo y de su cuerpo técnico.

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