Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 2 Mayo, 2013

Alemania domina el planeta fútbol.
El talento, el genio, el juego de conjunto sumado a las individualidades de los grandes astros del balompié universal, actores de la publicitada Liga de las Estrellas, no alcanzó para quitarse el par de goleadas en la “Germania”.
Regresar a Barcelona y Madrid con cuatro goles en el canasto no lo resuelve cualquiera, llámese Leonel Messi o Cristiano Ronaldo.
Fue un fardo sumamente pesado.
Además y lo más relevante, sumar en contra como si fuesen once elefantes a derribar, la clase y capacidad de los dos equipos que se distinguen en la Bundesliga y que curiosamente no juegan igual.
El equipo de Jurgen Klopp practica un estricto 4-4-2, eficiente y elástico. La nómina de Jupp Heynckes forma un 4-2-3-1 donde ese tridente del medio campo con Robben, Müller y Ribéry despedaza a cualquiera.
Ellos son la nueva versión de Xavi, Messi e Iniesta antes de que se derrumbara el imperio catalán, cuyos cimientos se empezaron a falsear con la capitulación de Pep Guardiola, estratega visionario que olfateó que si cayó el Imperio Romano, poco podía hacer para que no se derribara el suyo y escapó antes del naufragio con la lamparita del año sabático.
Claro, era tal la calidad de su planilla que alcanzó para sumar nuevas coronas, incluso con otro timonel. Sin embargo, la más codiciada, la Orejona, se fue para otros lares.
El triunfo contundente, envolvente, incluso relativamente fácil, si exceptuamos el cierre eléctrico del Madrid-Borussia de dos de los mejores clubes alemanes ante dos equipos calificados como los mejores del mundo, puso sobre el tapete si a este par de nóminas monumentales del balompié universal como son Barcelona y Real Madrid, no les estará pesando y haciendo daño jugar en una liga donde no tienen competencia; jugar sin rival cada jornada no puede ser un ejercicio competitivo ideal, cuando luego vendrán rivales de mayor calibre y de otras ligas donde se compite con mayor equilibrio e igualdad.
En todo caso, para quienes no seguimos la Bundesliga con la pasión del calcio por sangre y la intensidad de la liga española por los astros que suma en cada jornada, mirar por 180 minutos y totalmente concentrados en la pantalla de la TV a este par de clubes germanos, fue una delicia a la vista y un aplauso al buen fútbol.
El Bayern es superior al Borussia casi en todas las líneas, pero también los amarillos mostraron lo suyo individual y colectivamente. ¡Los panzers tomarán Wembley!
Bien merecido.

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