Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 25 Marzo, 2013

Liga Deportiva Alajuelense está de luto.
La tarde del pasado sábado falleció el licenciado Jorge Ortega Castro, el más manudo de los manudos; el hombre que hacía socios de la Liga a sus hijos y nietos desde que estaban en el vientre de sus madres.
Don Jorge, un abogado de enorme prestigio, fundó un bufete que todavía honra a la familia jurídica del país junto con el licenciado Rodolfo Piza, abogado constitucionalista de grata memoria. El bufete Piza, Ortega y asociados se levanta orgulloso en las cercanías de la iglesia del Sagrado Corazón, donde hoy laboran nuevas caras en el campo de la abogacía y el notariado.
Jorge Ortega es padre de Jorge Ortega Lizano, el famoso “gordito” Ortega, expresidente de la Unafut y hoy gerente deportivo del Club Sport Cartaginés, un hombre de fútbol, pasión que heredó de su papá, lo mismo que los colores rojo y negro.
Casado con doña Jeannete Lizano, mujer, madre y artista, cuyos arreglos florales, sus plantas y otras manualidades han recibido distinciones universales, el matrimonio Ortega Lizano honró por muchísimos años la comunidad de Santo Domingo de Heredia, desde aquella casa tradicional en la entrada de la calle principal, verdadero museo artístico y cultural repleto de belleza.
Don Jorge fue seguidor de la Liga de hueso colorado y aparte de un apasionado del fútbol y distinguido jurista, tuvo una vocación de servicio hasta el último de sus días volcada hacia el enfermo alcohólico a quienes ayudó desde diferentes posiciones. Incluso recordamos a don Jorge trabajando muchas horas en forma voluntaria en la oficina de servicios generales de AA.
Personalmente, don Jorge fue una de las personas que más me ayudó a salir del infierno del alcoholismo y eso se lo voy a agradecer toda mi vida.
Mientras tuvo salud, no se perdió un partido de la Liga en el Morera Soto, incluso, limitado físicamente, lo vimos muchas jornadas trepar por las escaleras que en el coliseo manudo lo guiaban hasta su palco familiar e incluso en silla de ruedas, se hacía presente a dar aliento y ánimo a su querido equipo.
Muy pocos son los seguidores del Alajuelense que sintieron la sangre roja y negra hirviendo en sus venas como Jorge Ortega, de manera que el histórico club de la ciudad de los mangos está en deuda con este fiel aficionado y deberá rendirle homenaje póstumo en su próximo juego como anfitrión.

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