Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 15 Marzo, 2013

De don Alberto Cañas dijo, creo que doña Elizabeth Fonseca, que es un hombre que está por encima del bien y del mal.
Esto, a consecuencia de que para don Beto, en su nuevo partido político el único militante con méritos para convertirse en Presidente de la República es don Ottón Solís. El resto de sus copartidarios son mantequilla o menos que eso: margarina.
A la espera de que Dios baje de alguna nube para aconsejar a Solís, que acepte una nueva postulación a la presidencia, don Alberto despotrica con los nuevos y viejos aspirantes del PAC a convertirse en presidentes.
Comparto totalmente la calificación que dio doña Elizabeth a mi admirado maestro. Personalmente le debo a don Alberto muchísimo y lo he repetido con anterioridad, cada vez que pegamos por temas políticos, al estar hoy en aceras opuestas.
No puedo herir a un hombre que ha hablado tantas bellezas de mi vida, testimonio y obra.
La “bronca” viene porque don Alberto escribe continuamente pestes de los hermanos Arias Sánchez, dos ciudadanos y políticos a quienes Tano admira y respeta muchísimo. Hace pocos días en Chisporroteos, Cañas arremetió de nuevo contra don Oscar y pocas horas después, don Miguel Agüero en La Machaca, recomendó a sus lectores leer esa columna de don Alberto. Sobra decir que referente al proceder y comportamiento político de los Arias, La Machaca está alineada con Chisporroteos.
Resulta que se viene la inauguración de los Juegos Centroamericanos, con una ceremonia espectacular en el Estadio Nacional y los dos admirados colegas escriben bellezas de la ceremonia, pero borran el escenario.
¿Curioso no?
Aquí nace la polémica.
Se los hago notar en una de mis notas y en sus respectivas respuestas, mis viejos amigos agarran para otro lado. Don Miguel afirma que Tano “quiere” que cada vez que haya algo en el Estadio Nacional se diga que fue gracias a don Oscar y don Beto retornó a sus argumentos del porqué el nuevo Estadio Nacional tenía que construirse en otro lugar, insistiendo en que a una mayoría de los magistrados de la Sala Cuarta, Oscar Arias les dobló el espinazo para que votaran a favor de su reelección y luego, permitir que el nuevo Estadio se construyera en el mismo lugar.
El criterio de don Beto sobre la honorabilidad de los magistrados constitucionalistas es deplorable y lamentable, por venir de quien viene, pero esos son otros mil pesos.
Con el “tema de fondo”, sigo mañana.

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