Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 9 Marzo, 2013

Dos respetados periodistas, acérrimos enemigos de la construcción del nuevo Estadio Nacional en La Sabana y que escriben para LA REPÚBLICA, hablaron bellezas de la ceremonia inaugural de los Juegos Centroamericanos, pero omitieron narrar si una ceremonia de ese calibre mundial, pudo hacerse en otro estadio que no tuviera como escenario la majestuosidad y señorío del nuevo coliseo.
Pareciera, por lo mezquino de la opinión, que en lo espectacular del acto inaugural, nada tuvo que ver la imponencia del nuevo Estadio Nacional, construido gracias a la donación del gobierno de China, a solicitud expresa, visionaria y personal de un político que ellos aborrecen.
No han digerido todavía la grandeza de la obra, sede en sus pocos meses de vida de eventos de características universales, que jamás se hubieran presentado en Costa Rica si los obreros chinos y los profesionales costarricenses que laboraron a su lado, se hubieran esperado quizá medio siglo o algo más, a que se levantara la edificación donde ellos querían, ahí por Hatillo o algo así.
¡Se imaginan las apelaciones!
Si la avenida segunda se paró en seco al llegar a la zona del Museo Nacional y hace 60 años nadie pudo expropiar o botar un par de casas que frenaron su ampliación, solo piensen en qué año se habría edificado el nuevo estadio en otro lugar.
Pero bueno, como fue idea de Óscar Arias, hay que despedazarlo, satanizarlo.
Para los “amigos” de don Óscar, la ceremonia inaugural de los Centroamericanos fue brillante, sin embargo, la majestuosidad del Estadio Nacional nada tuvo que ver con su esplendor.
Y, detalle curioso, la ceremonia inaugural del Estadio Nacional no fue elogiada en su momento por los colegas “republicanos”, con la misma pasión con que se volcaron a alabar esta última, porque obligaba a agradecer al político la donación que buscó para construir “La Joya”.
Al “destructor” del INVU, del Consejo de Producción, de la Caja, del ICE, arquitecto de todos los males y demonios que aquejan a nuestra nación, hay que aniquilarlo, a pesar de que su segundo gobierno está señalado por las encuestas como el mejor de los últimos años.
Así es la vida; así se escribe la historia; fumigado don Rodrigo por la metralla diaria de periodistas, presentadores, columnistas de gran poder de opinión bien ubicados en los medios de comunicación, hoy muchos brindan por el supuesto entierro de los hermanos del mal y se treparon, ¡vaya ironía! en la carroza de la gradería de sol.

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