Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 16 Febrero, 2013

No puede ser posible que el fichaje de Óscar Duarte por un club de Bélgica, haya provocado un sismo en la retaguardia del Saprissa; la procesión va por otro lado, porque incluso el defensor ahora del Brujas, estuvo entre los disponibles a ser cedidos junto con Alexander Robinson y otros.
Por ahí se sumó la lesión de Gabriel Badilla, que tampoco alcanza para justificar lo flojo de la defensa morada, que ha permitido cinco goles en sus dos últimos partidos.
El tema va por tantas variantes que ha ordenado el técnico Ronald González en esa zona, no todas justificadas y muchas apresuradas.
De cara al clásico, en la defensa del Saprissa solo Douglas Sequeira parece tener un puesto asegurado y probablemente formará parte del equipo estelar en el Morera Soto, a pesar de que se hundió en el último compromiso ante el Cartaginés.
En la portería, la masa morada, anónima y arrasadora, sacó de la titularidad a Donny Grant para darle paso a “su preferido”, Adrián De Lemos, que no las ha tenido todas consigo.
Luego, en cada posición defensiva, el entrenador morado no se ha casado con ningún futbolista, lo que lógicamente provoca no solo desconcierto, sino falta de acoplamiento.
Edder Nelson sentó a Jordan Smith; Michael Umaña sentó a Alexander Robinson; Moisés Hernández sentó a Michael Barquero.
Curioso el hecho de que en la última victoria del Saprissa en el Verano, que fue ante Uruguay, dos de sus mejores jugadores fueron Hernández y Barquero; el primero como defensor central y Michael por la izquierda. Este fue el que hizo el pase largo de gol para Madrigal.
Sin embargo, a Michael lo vuelven a sentar, negándole la posibilidad de asentarse en una posición que cumple muy bien; abren a Moisés a la izquierda y se presenta un boquete por el centro. Siempre hemos defendido el fútbol de Barquero; lo que pasa es que en el Saprissa no le han tenido confianza y le han negado regularidad.
Demasiadas variantes en retaguardia de partido a partido; esto provoca desconfianza entre los actores; además, salta la interrogante si de verdad el Saprissa urgía de los servicios de Michael Umaña, solo porque se fue Duarte.
Repito: ¿tan vital e indispensable era Óscar Duarte en el Saprissa como para provocar tantas variables, o el mal momento de la defensa morada hay que hurgarlo en otros escondites?

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