Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 11 Febrero, 2013

Se ha mejorado mucho...
Pero falta tanto...
Es muy difícil que la calidad de nuestro fútbol mejore, si cada fecha del campeonato nuestros futbolistas, que pasan luego los mejores a formar parte de la Selección Nacional, tienen que jugar en canchas tan inapropiadas, muy, pero muy distantes de ser mesas de billar, como las apreciamos en el fútbol del primer mundo.
“En este estadio no se puede jugar; hicimos lo que se pudo, ir para adelante y tratar de no perder”, dijo ayer con su educación y tacto habitual César Eduardo Méndez, director técnico del Santos en el estadio Labrador, donde una cancha pequeña y el fuerte viento, causó estragos en la visita.
También se sabe que jugar en el Lito Pérez al mediodía es un atentado a la salud de todo deportista y una invitación gratuita a la exposición de un cáncer de piel, tumor que toma mucha fuerza y ya empata el marcador a los tumores de estómago y próstata.
El Lito Pérez es áspero, duro como roca y caliente.
Ahora, no se trata de quitarle al Puntarenas las ventajas naturales de su territorio y obligarlo a jugar en horas de la noche. Esto es injusto, pero lo otro no sabemos cómo calificarlo, si riesgoso en cuanto a salud se refiere y perjudicial, el escenario, para que se practique un fútbol de mejor nivel.
El tema es viejísimo: siempre que lo tocamos repetimos las palabras de don Isaac Sasso en el aeropuerto Juan Santamaría a su regreso de Italia 90.
“Tenemos que mejorar las canchas de nuestros estadios, para que mejore la calidad de nuestro fútbol; visité estadios de la tercera y segunda división del fútbol italiano y son una maravilla”, manifestó el recordado don Chaco, hace 23 primaveras y poco se ha hecho para resolver este problema tan típico de naciones subdesarrolladas deportivamente.
Ha habido dirigentes preocupados por este tema básico; se han hecho esfuerzos notables en varios escenarios; hay canchas pequeñas pero bien cuidadas; las artificiales siguen llamando a engaño porque dejan poco margen para el aprendizaje, pues en la alta competencia se juega al natural.
Ojalá que ahora que varios clubes están cancelando sus deudas con la seguridad social, tengan como meta e incluso ilusión, invertir en la mejora de sus terrenos de juego.
La Selección Nacional, ese equipo de todos, será en corto plazo el primer gran beneficiado desde luego que en todas sus categorías.

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