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Miércoles, 20 de octubre de 2021



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Viernes 04 enero, 2013

Gaetano Pandolfo

El comunicado de prensa de Liga Deportiva Alajuelense, informando de la renuncia de Oscar Ramírez como director técnico, es más seco que el caldo de una piedra.

Sin una sola onza de pimienta o perejil, mucho menos tabasco o chile jalapeño, la dirigencia rojinegra se limitó a dar el anuncio, agradecer los servicios prestados y punto.

No se necesita ser sabio para entender que la relación siguió tirante, tensa y habrá que suponer que reventó porque las dos partes estaban hartas, una de la otra.

La pura verdad, que desde que Oscar Ramírez aprovechó la noche mágica y de fiesta eriza con la conquista de un nuevo título, para publicitar a su mejor estilo que no estaba conforme con la jerarquía del club, ningún directivo del equipo se molestó en invitarlo a comerse un tamal en época navideña y de paz para limar asperezas.

Cada quien cogió por su lado; los dirigentes aprovecharon el receso para engrosar las arcas del club con la cesión de Pablo Gabas y el Año Nuevo los tomó en nuevas andanzas financieras con una nueva cesión, en este caso de Johnny Acosta. Al Machillo, lo dejaron tranquilo en Belén.

Puede ser, aunque lo dudamos, que Raúl Pinto, presidente del club, pensara que como en Costa Rica los escándalos solo duran tres días, el largo receso navideño mitigaría el malestar de su entrenador. Quien conozca a fondo la personalidad de Oscar, jamás pudo pensar en eso.

Entonces, si no se dio ningún acercamiento entre las partes en conflicto en época de tamales y queques repletos de alcohol, a nadie debió extrañar lo sucedido ayer.

Lo escribimos recientemente.

A Oscar Ramírez no lo va a atar ningún contrato si decide marcharse y eso fue lo que sucedió.

Ahora...

¿Por qué se fue?

Yo creo que la única persona que conoce la razón es Mauricio Montero. Su compañero de fórmula se limitó a transmitir las molestias del Macho la noche de la campeonización, mas nunca las detalló.

Entonces, no hay más remedio, mientras hablan las partes, que acudir a la especulación.

¿Falta de comprensión de los dirigentes hacia su trabajo?

¿Ingerencia de la dirigencia y otros allegados a su trabajo?

¿Molestia por la venta de jugadores al final de cada temporada? ¿Mejoras salariales rechazadas?

Para mí, el Machillo se fue por una sola razón.

Se “agüevó” de estar escuchando críticas de diferentes sectores, en el sentido de que la Liga tenía equipo para jugar más bonito e igual ser campeón.


 

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