Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 19 Octubre, 2009



La crónica mentirosa que nunca escribimos.
“Costa Rica se clasificó dramáticamente al Mundial en Sudáfrica, después de derrotar 2-1 a Estados Unidos en Washington.
La retaguardia nacional cumplió un trabajo heroico, después de que Michael Bradley descontó para los anfitriones en el minuto 66, aprovechando un rechazo corto de Keylor Navas a remate de Altidore.
La magia de Bryan Ruiz finalmente se subió al escenario de la hexagonal, que había sido un recorrido gris para la estrella del Twente holandés. El fino futbolista de Alajuelita que todos los costarricenses queríamos, irrumpió con sus mejores galas y como receptor de dos jugadas bien hilvanadas por Michael Barrantes la primera y Walter Centeno la segunda, dejó sentado a Tim Howard metiéndole el balón entre sus piernas en el minuto 21 y tres después, lo crucificó con un mortero de zurda impresionante.
De forma maravillosa, este par de anotaciones en terreno hostil, donde Costa Rica no solo no ganaba desde 1976, sino que tampoco anotaba, hizo borrar de tajo los malos resultados con Hernán Medford al inicio de la eliminatoria y el descalabro de la Sele con Rodrigo Kenton en la segunda vuelta de la hexagonal.
La Selección Nacional hizo el milagro; quebró la feroz resistencia de los locales que no le regalaron a nuestro seleccionado absolutamente nada y ese 2-0 dio tranquilidad para la segunda parte, donde, jugando inteligentemente como lo prometió el técnico René Simoes, se pudo soportar el aluvión del equipo de Bob Bradley, que solo pudo descontar.
Conocido por el equipo nacional que Honduras derrotaba a El Salvador 1-0 y dado el descuento anotado por el hijo del entrenador local, Costa Rica se paró firme atrás; surgieron los puños de Navas; el liderazgo de Marín, la técnica de Centeno para guardar la pelota y sobre todo, las variantes oportunas del estratega brasileño que le permitieron a Costa Rica aguantar el chaparrón y sacar una victoria mínima que convirtió a todo el país en un manicomio futbolero.
Como es usual en nuestros futbolistas, con el agua al cuello sacaron lo mejor de sí, jugaron un primer tiempo sensacional, adornado con el par de perlas de Ruiz y luego, el equipo se supo agrupar, escalonar y muy concentrado no dejó escapar el triunfo y amarró la clasificación”.

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