Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 8 Octubre, 2009



De arranque, muchas gracias a quienes me aclararon que el “Policía” Gómez se llama Róger y no Ronald. Bueno, yo también sabía que se llamaba Róger, pero…
¿Recuerdan mi comentario después del triunfo contra Australia? Hicimos referencia a que Costa Rica jugó bien, jugó normal y nos llovió parejo.
Después tuvimos a la República Checa contra las cuerdas hasta que un par de yerros mentales y futboleros de nuestra retaguardia les sirvió en bandeja la apretada victoria.
Pasamos a la siguiente ronda gracias a la FIFA y a su democratización del fútbol.
Hay que ser sinceros.
Una selección que pierde dos de tres juegos, anota cinco goles y le meten ocho en una competencia normal no debería seguir con vida, pero ya sabemos que la transnacional desea complacer a todo el mundo y mientras más contentos estén sus afiliados, más rico se la tiran sus dirigentes, casta burocrática que vive como reyes, paseando por todo el planeta y gratis.
En todo caso, se sabía a lo que íbamos y atrapamos la cola de la clasificación, como el peor de los cuatro mejores terceros lugares (vaya paradoja).
Lo relevante, lo que fue verdad y no farsa, fue que a Brasil le jugamos media hora cara a cara y nos robaron un penal; analizando a esos muchachos en los juegos posteriores, cabe la interrogante de lo que pudo ser y no fue, si les anotamos a lo suramericanos de primero.
En todo caso, Brasil nos aplastó pero no enterró la actitud ni la mente del técnico de la tricolor, el guerrero Ronald González (Dios me libre de llamarlo Róger), quien como orientador de su grupo, supo transmitir a sus veinteañeros esa idea de que no eran tan mediocres como lo dio a entender el primer resultado.
Pasó lo que pasó y nos instalamos en los octavos de final contra el anfitrión: ayer comentamos de la extraordinaria faena y ahora, la nueva noticia es que nos toca Emiratos Arabes y no Venezuela y viene lo peligroso.
La prensa deportiva ha dictado sentencia: Egipto es más equipo que Emiratos; si los derrotamos, ya estamos en semifinales y que venga Brasil.
No se debería comentar el fútbol así; se ocupa más rigor en el análisis; enfrentaremos a la “bestia negra” de las selecciones latinas, papá de Honduras y de Venezuela.
¡Mucho cuidado!

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