Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 5 Octubre, 2009



El deporte costarricense ha sido muy injusto con Fernando Bonilla.
Este atleta, este deportista, este futbolista, este mecenas del fútbol femenino costarricense, merece un lugar en el Salón de la Fama; en la Galería de los Inmortales del Deporte Nacional, del que ha sido rechazada su candidatura una y otra vez, negándole el reconocimiento que merece.
Con solo el hecho de que Fernando y su hermano Manuel Emilio, hace 60 años, exactamente el 19 de marzo de 1949 fundaran el primer equipo de fútbol femenino del mundo, que debutó un año después, el 26 de marzo de 1950 en el Estadio Nacional, en un partido homenaje al entonces presidente de la República. Don Otilio Ulate, repito, con solo este suceso inmortal, Fernando Bonilla como dirigente, merece un lugar en el Salón de la Fama, que precisamente se prepara para recibir nuevos integrantes en los próximos días.
Somos tan mezquinos los costarricenses, que al negarle a don Fernando ese reconocimiento, le servimos en bandeja a la poderosa Inglaterra, el que sean sus viejos y nuevos dirigentes los que se vanaglorien, con el respaldo falso de la FIFA, de que fue en ese país, en 1921 donde se empezó a practicar el fútbol femenino, sin un solo documento y prueba veraz de ese hecho.
El fútbol femenino que hoy es un boom mundial; el fútbol femenino, en el que nunca creyó ni apoyó uno de los dictadores de FIFA, Joao Havelange, que se tragó sus palabras al ver años después como Brasil, su patria, organiza campeonatos mundiales en esta disciplina, nació en Costa Rica de la mano de los hermanos Bonilla, fundadores del Deportivo Costa Rica, que dio gloria al deporte nacional en México, Colombia y Centroamérica.
Al negarle, injustamente, mezquinamente, el honor y el reconocimiento a Fernando Bonilla de ser miembro de la Galería del Deporte costarricense, directamente les estamos otorgando a los ingleses ese mérito que no merecen, de ser ellos los fundadores del fútbol femenino en el mundo.
Los dirigentes del deporte costarricense deben echar marcha atrás y si ya no se puede este año, en 2010 seleccionar a don Fernando, previas las disculpas del caso, como nuevo miembro del Salón de los Inmortales del Deporte Nacional.

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