Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 2 Octubre, 2009



¿Fue un desastre la Selección Nacional contra Australia?
¿Ganamos 3-0 porque tuvimos mucha suerte?
¿El portero Esteban Alvarado nos salvó de una goleada?
¿Triunfamos porque los australianos no juegan a nada?
¿La expulsión de un jugador rival fue la clave para lograr la victoria?
¿Nos ayudó el silbatero?
Si las respuestas a esta media docena de interrogantes son afirmativas, les damos razón a quienes enviaron a nuestra Nota de ayer, manifestaciones negativas sobre el desempeño de los ticos en Egipto.
Nunca dijimos que después de la paliza de Brasil 5-0 éramos los peores del mundo y después, gracias a la victoria 3-0 ante Australia, los mejores. No es ese nuestro estilo.
Lo que quisimos dar a entender en nuestro comentario del juego frente a los australianos es que Costa Rica presentó un partido de buen nivel, que se le fue acomodando favorablemente, más por virtudes propias que por deficiencias de los contrarios.
Lo que quisimos decir es que si en nuestro campeonato, se jugaran muchos partidos donde los espectadores por lo menos podamos apreciar un portero tranquilo y con liderazgo; una zona defensiva bien parada y concentrada; volantes de marca que también pasan a la ofensiva, que fueron los casos específicos de Carlos Hernández y David Guzmán, mediocampistas creativos que por lo menos buscaron construir y no destruir fútbol y un ariete solitario y empeñoso, que contrario a los que alinean en la Selección Mayor hizo su faena de desgaste a la zaga enemiga, el fútbol nacional mejoraría de nivel.
Este fue nuestro único mensaje; nuestra única reflexión; contra Australia, Costa Rica jugó un partido normal y así lo escribimos: normal, nada del otro mundo, de manera que no entendemos ni comprendemos tantos mensajes recibidos, en contra del trabajo de la Sele de Ronald González, ataques inmerecidos y poco justos, con la labor en general de los juveniles en esta segunda confrontación.
Nuestra conclusión se basa en el detalle técnico y táctico de que si en el campeonato criollo, pudiésemos mirar muchos partidos como este, en contraposición por ejemplo del Cartaginés-Liberia del pasado domingo, nuestro deporte preferido mejoraría.
Nada más esto, amigos; nada más esto.

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