Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 1 Octubre, 2009



Cómo mejoraría la calidad del fútbol costarricense si regularmente todos nuestros equipos, incluyendo las selecciones nacionales jugaran como lo hizo ayer la Selección Sub 20. Y no hablamos por el 3-0 a Australia, ni porque se jugaran un partidazo.
Es que simplemente, los pupilos de Ronald González jugaron bien al fútbol y nos ofrecieron un partido normal: portero atento y concentrado, Esteban Alvarado gritando con sangre y liderando a sus defensores, bien aprendida la lección y corregidos los yerros tan notorios ante Brasil.
Los marcadores de punta de lo mejor del seleccionado; Cristian Gamboa por la derecha y Bryan Oviedo por la izquierda fueron puntales de la tricolor, en la doble función de acuerpar a los centrales y juntarse en ofensiva con la medular.
Kenneth Gutiérrez y el capitán José Mena se jugaron un partido táctico casi perfecto, si se toma en cuenta que la fortaleza de los australianos está en su estatura y potencia física que nos podían hacer mucho daño arriba en el área de candela.
Tácticamente, el mejor jugador de Costa Rica ayer fue Carlos Hernández; el medio de marca se jugó un señor partido y sin ser un volante creativo, el equipo pasó por sus piernas.
El publicitado David Guzmán se lució con el tercer gol, muy a su medida y estilo, y ante Australia sentimos que cumplió una labor silenciosa, en favor del grupo y eso lo ahuyentó de las cámaras.
Allen Guevara fue el más individualista y sus penetraciones verticales ayudaron a que Costa Rica mantuviera la pelota en su poder, asunto vital mientras perdurara el 0-0.
Los “dieguitos” hicieron lo que saben; sostener, driblar, rematar de lejos, abusar del juego individual; estuvo mejor Madrigal que Estrada, no por el gol, tan bonito el primero, sino por acciones generales dentro de la confrontación.
Josué Martínez nos recordó al Claudio Jara de Italia 90; solo en punta pero arropado por cinco volantes que supieron llegar, que le dieron sentido al juego, que la pasaron y se asociaron, detalle que aplaudimos y que es lo que falta en nuestro débil balompié.
Excelente el relevo de Jorge Castro en ataque, un “nueve” muy potente; Marco Ureña fue un volante más y Daniel Varela supo cerrar el juegazo de Hernández.

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