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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA DE TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 18 agosto, 2009




Algo característico a nivel táctico de Honduras cuando enfrenta a Costa Rica, ha sido la presión que les imponen los mediocampistas catrachos a los costarricenses.
Chelato Uclés lo tenía muy claro: métale “pressing” al talento costarricense y lo anula.
Reynaldo Rueda aprendió la lección y, lamentablemente, Rodrigo Kenton la olvidó, a pesar de sus pergaminos de analista de FIFA.
La crítica por el 4-0 se ha focalizado en el pobre desempeño de la zona defensiva, específicamente los cuatro hombres del fondo: Wallace, Delgado, Fernández y Díaz, pero, cuando don Harold se sacude y reclama estar harto que los cuestionamientos se centren en el trabajo de la defensa, porque en el fútbol ganan y pierden 11 y son goleados también 11 y no cuatro, indirectamente le envía un telegrama a su entrenador, diciéndole que ha fallado todo el equipo.
Y Wallace lleva razón: es hora de preguntarnos cómo planificó Kenton ese partido, porque hemos inundado los espacios con alabanzas al ataque hondureño, formado por Pavón y Costly, pero la grandeza de Honduras esa noche se gestó en los cinco hombres que Rueda plantó en el medio campo.
Danilo Turcios, por la derecha; Ramón Núñez por la izquierda; Amado Guevara en el centro; Emilio Izaguirre atrás y Wilson Palacios por las entrealas, aplastaron y este no es un término virtual, desde el minuto uno, los débiles intentos de Alonso, Borges, Centeno y Sirias por construir algo.
El medio campo de Honduras le pasó por encima a la débil cintura costarricense; se saltó la tapia sin necesidad de escaleras y esos cinco hombres, por los costados y por el centro, ya con los cuatro ticos a sus espaldas totalmente rebasados, hicieron fiesta en superioridad numérica al unirse a Costly y Pavón con la frágil línea costarricense de cuatro, asustada, desamparada y al garete.
Ahora, si don Rodrigo se equivocó en el planteamiento del partido o no visualizó cómo podía jugarle Honduras tácticamente, a pesar de decenas de antecedentes donde los catrachos nos han hecho lo mismo, peor fue su falta de reacción, limitada a una variante tardía no en zona de hundimiento, que era la retaguardia, sino en posición ofensiva, cuando por el minuto 40, Cristian Bolaños entró por Andy Herron, hipotéticamente el segundo delantero junto a Saborío.
Recordemos que en solo dos minutos de partido, ya Costly y Núñez habían dejado botados a Wallace y Delgado con “bicicleta” incluida; el bote defensivo nacional se llenó de huecos y el agua se metía por todos lados.
Nuestro entrenador no reaccionó; abonémosle que perdió un cambio por la lesión de Navas y el ingreso de Ricardo, pero la metralla que llovía sobre el marco tricolor obligaba a una variante en zona defensiva que tapara el vendaval y se supone que el hombre que debía entrar era Cristian Oviedo para reforzar, ubicado delante de Delgado y Freddy el coladero.

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