Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 1 Febrero, 2008

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
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Jorge Nery Carvajal sigue burlándose de los costarricenses y los costarricenses siguen permitiendo la burla.
Sin dar la cara y mucho menos explicaciones de sus decisiones pasadas, presentes y futuras, escondido en su residencia o entre los vidrios polarizados de sus medios de transporte, el jerarca del Comité Olímpico Nacional gobierna a control remoto quizá la entidad de mayor relevancia del deporte costarricense a cinco meses de que se inauguren las Olimpiadas en Pekín.
¿Qué pasaría en Costa Rica si don Oscar Arias desaparece del mapa durante 11 meses y no se vuelven a celebrar sesiones del Gabinete?
¿Qué sucedería en nuestro país si Eduardo Li desaparece del mapa y desde algún lugar del terruño envía un acuerdo en que nombra director técnico de la Selección Nacional a equis entrenador, sin acuerdo del Comité Ejecutivo?
¿Qué pasaría en Costa Rica si Francisco Antonio Pacheco aprueba él solito las leyes complementarias del TLC?
En cualquiera de las tres situaciones se daría una revolución en los medios de comunicación y el país entero se transformaría en una correntada de opiniones que pondría a los tres ejecutantes: Arias, Li y Pacheco contra la pared.
Sin embargo…¿quién toca a Jorge Nery?
A carcajadas se ríe de nosotros.
¿Cómo es posible que la denuncia penal que le presentó el valiente ex funcionario del CON no avance?
¿Por qué el Fiscal de la República, don Francisco Dall’Anesse, no apura el asunto sin presionar al funcionario judicial encargado de la causa?
Figúrense que con solo que esta acción penal avance, perfectamente y depende del desarrollo de la demanda, se puede caer Jorge Nery.
¡Cuánto tiempo de pleitos se ahorraría el deporte costarricense de cara a la integración de la delegación nacional a los Juegos Olímpicos!
Porque el asunto se va a calentar y se tornará infernal conforme se acerque el momento en que el Comité Olímpico Nacional pase a ser el generador de fuente deportiva número uno del país, como ocurre cuando se avecina un acontecimiento del ciclo olímpico.
Hoy la sede del CON en Coronado luce vacía; ahí habita en solitario el brazo derecho, izquierdo y central de Nery, Adrián Pearson, pero dentro de muy pocas semanas, esa entidad se convertirá en un hormiguero de seres humanos y la prensa deportiva no se moverá de ahí en busca de información relacionada con las Olimpiadas y todo lo que atañe a Costa Rica.
¿Ahí es donde queremos ver qué hará Jorge Nery?
Si nos seguirá rodando a todos, pues de hecho nos ve como idiotas domesticados o quizá se fugue para Pekín un mes antes de las olimpiadas, para manejar, rodeado de sus compinches internacionales todo lo relacionado con la delegación nacional.
Si Costa Rica se quisiera y se moviera, este hombre debería caer en las próximas semanas. Cuatro millones de ticos, tenemos la palabra.