Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 8 Diciembre, 2007

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
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Empecemos por el principio.
Un solo costarricense que de verdad crea que el hijo de Alexandre Guimaraes, Celso Borges, erró su lanzamiento de tiro de penal para favorecer los intereses de su padre, no merece ser calificado como compatriota.
Pensar de esa forma no es morbo, es basura.
Segundo.
Cuando escribimos nuestra Nota de ayer no se había jugado el partido entre Costa Rica y Panamá, de manera que a nuestro comentario, agreguémosle el nuevo fiasco.
La eliminación de la preolímpica se une a la de Puntarenas, Saprissa y Alajuelense en Uncaf; a los pobres desempeños de la Mayor en la Copa de Oro y a una serie de partidos amistosos en los que el empate fue el resultado normal.
La conferencia de prensa que se celebró en el Saprissa, sumada a las declaraciones del presidente de la Federación, Eduardo Li, minutos después de que terminó el juego, retrata de cuerpo entero la situación que tiene hundido al fútbol nacional.
Si analizamos las manifestaciones del jerarca del fútbol costarricense y las del técnico de la Selección Nacional, se deben repartir las culpas en partes iguales: dirigentes de clubes, federativos, cuerpo técnico y periodistas deportivos que, desde luego, también salimos a relucir como justificante.
Lo que me da mucha risa, y río para no llorar, es que quienes salen mejor librados de la catástrofe, son los que, al menos para este columnista —y lo hemos escrito cien veces incluyendo la Nota de ayer—, son sus principales responsables: los futbolistas.
No me cansaré de escribirlo: los futbolistas costarricenses con escasísimas excepciones, no tienen calidad suficiente porque no conocen ni aplican los fundamentos del juego, pero de esto no se escucha nada en las conferencias después de los fracasos.
El fútbol de Costa Rica está inflado y muy, pero muy rápido, jugadores que fueron quinceañeros hará un par de años, dirigentes de clubes fanáticos y cerrados los convierten en millonarios, quitándole a base de billete, el hambre por la victoria.
En la conferencia en el Saprissa, Hernán Medford desafió a los periodistas presentes y los retó con estas palabras.
“Dígame uno de ustedes, qué ha cambiado en el fútbol nacional después de Italia 90”, y todos mis colegas se quedaron callados.
Desde mi automóvil, donde escuchaba las declaraciones de Hernán, grité a todo pulmón, tratando quizá de que mis palabras traspasaran las distancias: ¡sí, Hernán Medford, hubo un renglón que cambió sustancialmente desde Italia 90 y fue el de los fichajes y salarios de los futbolistas! Los aumentos en los ingresos de los jugadores son monumentales, lo que dejó las arcas de los clubes vacías e impide, por citar solo un ejemplo, que a Costa Rica vengan a enseñar fútbol maestros como Pekerman, hoy en México.
Este es un argumento de fondo, jamás tocado después de los fracasos.