Gaetano Pandolfo

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Lunes 12 Noviembre, 2007

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo

Terminábamos nuestra última nota el pasado fin de semana clamando en nuestros adentros de que nos equivocáramos sobre el planteamiento táctico que nos aventuramos a escribir del clásico provincial entre Herediano y Alajuelense.
Intentamos explicar por qué presumimos que estaríamos en presencia de un partido conservador, en el que, según nuestros cálculos, a Javier Delgado le convenía el empate para mantener la cima del grupo, mientras que la Liga llegaba después de ofrecer un soporífero encuentro ante Puntarenas y arrastrando un déficit de fútbol ofensivo.
Nos imaginábamos un Herediano metido atrás y un Alajuelense inoperante en ataque, pero por dicha, repito, erramos.
El juego en el Rosabal fue bien bonito, bien jugado, vibrante, de ida y vuelta y sin ser nada especial ni deslumbrante, al menos los paradones de los porteros, Ricardo González y Patrick Pemberton son la mejor prueba de que hubo emociones fuertes en el encuentro.
El 1-0 del “Mambo” fue emocionante; combinó el talento del goleador para hacer eso que llaman “la jugada del tonto” a Mauricio Solís, con mucho de suerte cuando Ricardo achicó bien y rechazó el remate del artillero, con tan mala fortuna que la bola rebotó en el pecho de Núñez y se devolvió a la red.
Enseguida Rooper se lleva la marca de Lula Montero y remata a una esquina, pero Pemberton se lanza y bloquea. Ataca la Liga, pase largo a Víctor, va por ella y Daniel Vallejos lo obstaculiza dentro del área. Penal sin sanción aunque pocos minutos después en una acción casi idéntica pero menos dramática, Pablo Gabas va sobre Roberth Arias, este cae aparatosamente —incluso entra la camilla—, y la obra de teatro del recio defensor hace que el silbatero pite penal y empata Mauricio.
En el intermedio entre este par de acciones tan similares, Mario Víquez envió un bombazo de tiro libre al primer palo y González se luce en un vuelo y desvío de antología.
De inmediato un tiro libre quemante de Junior Díaz hace que Pemberton se luzca en bella atrapada y de inmediato, Cunningham suelta un mortero distante que Ricardo atrapa como los dioses.
¿Entonces?
¿Cuál partido cerrado?
¿Qué fue lo que te imaginaste, Tano?
Apenas se acomodan los aficionados para la segunda parte y de nuevo el Junior remate a quemarropa y de nuevo se lanza Patrick a decirle a su amigo que no; un par de minutos después el brasileño Martins eleva ante el marco y va desarrollándose el último periodo con una seguidilla de oportunidades de gol perdidas por la Liga, dos de Lara, una de Núñez, otra de Parks y Herediano responde con cinco tiros de esquina consecutivos que hacen temblar la retaguardia eriza.
Juego repleto de esfuerzos colectivos y de héroes individuales que como los porteros, Elías Palma y Junior Díaz, aportaron a que la equivocación de este columnista fuera tan inmensa como la emotividad del encuentro.

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