Gaetano Pandolfo

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Lunes 24 Septiembre, 2007

NOTA DE TANO

Gaetano Pandolfo

Me pongo a pensar si de verdad Marvin Calvo tuvo una verdadera oportunidad de probar sus condiciones en Liga Deportiva Alajuelense durante la única temporada en que fue parte de la nómina, antes de ser declarado transferible la semana anterior y firmar con Pérez Zeledón.
La historia de Marvin es la misma de decenas de futbolistas que se destacan en clubes menores —en este caso Marvin fue un puntal de la Liberia de Juan Diego Quesada junto con Kenneth García, Randall Porras y otros— y que pasan a equipos grandes donde supuestamente no dan la talla y nadie sabe el porqué.
Como considero las estadísticas indispensables para complementar crónicas y análisis, pero no soy enamorado de ellas, me gustaría poner este espacio, o sea, mi Nota, a disposición de algún colega experto en números, para que escriba cuántos partidos Marvin Calvo fue titular con el Alajuelense, los minutos que jugó, el protagonismo que tuvo, los goles que falló, las asistencias de gol que puso y si de verdad fue un fiasco y fracaso su corto paso por la Liga, al punto de que el cuerpo técnico tuvo que dejarlo en libertad.
Carlos Restrepo dejó libre a Calvo porque se dio cuenta de que no tendría mucha oportunidad de actuar en el equipo rojinegro, donde trabajan delanteros como Víctor Núñez, Luis Lara, Windell Gabriels, Winston Parks y Jean Carlo Solórzano y no por falta de condiciones, según lo dicen, pero el punto no es ese.
Me parece que darle oportunidad a un jugador para que demuestre su valía, es lo que hace por ejemplo Hernán Medford en la Selección Nacional con Alvaro Saborío.
Lo convoca, lo alinea, el delantero no mete goles; lo vuelve a citar, lo vuelve a alinear; no le mete goles; lo vuelve a llamar, lo vuelve a alinear, no le mete goles, hasta que en algún partido el ariete se suelta y mete dos o tres y los hace en racimo.
¡Entonces…así hasta yo!, como decía doña Niní de Mora en la Asamblea Legislativa.
En cambio, jugadores como Marvin Calvo, por citar el último caso de decenas más, la pura verdad fue que nunca tuvo una real oportunidad de acción para probar sus condiciones en el Alajuelense.
Vivió y medró a la sombra de Rolando Fonseca, Víctor Núñez, Minor Díaz, Erick Jiménez, Erick Scott y no tuvo esa suerte de que le dieran seis o siete partidos seguidos como titular para poder afianzarse y agarrar seguridad.
Nunca en su corto paso por la Liga, Marvin Calvo fue siquiera una segunda opción de ataque; fue siempre la tercera opción, la última; jugar un partido de titular y seis en la banca, de reserva, de último, de ratito y así es imposible para cualquier futbolista en el mundo, triunfar.

gpandolfo@larepublica.net