Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 8 Septiembre, 2007

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
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Esta Nota no la escribo con el reglamento, sino con el corazón.
Me parece una barbaridad lo que le hicieron al árbitro Fifa de fútbol, Edgar Durán.
Y no sé si los que decidieron expulsarlo del arbitraje costarricense tienen la razón, ni me voy a poner a averiguarlo con la ley en la mano. Simple y llanamente me sale del alma sentir que a don Edgar le hicieron una injusticia y que quienes lo echan del arbitraje han exagerado la decisión.
Siempre consideré a Edgar Durán y lo sigo creyendo un muy buen árbitro de fútbol; nadie en su profesión se gana el gafete de Fifa regalado, de manera que una mala racha o una seguidilla de errores en el cumplimiento de sus funciones no pueden llegar al extremo de denigrarlo y marcarlo como un incompetente para el resto de su vida.
Quienes lo crucificaron desde diferentes posiciones deberían repasar sus respectivos techos profesionales, para darse cuenta si son de piedra o de vidrio.
Expulsar a Edgar Durán del arbitraje y condenarlo al ostracismo no es una decisión justa; no sé si es correcta. Pero no es justa.
Quienes lo trituraron sin misericordia pudieron suspenderlo, descenderlo, aislarlo, no volver a tomarlo en cuenta, pero jamás expulsarlo como si fuese un delincuente.
Y máxime en ese “mundillo” del arbitraje costarricense, repleto de envidias, rencores, resentimientos, intrigas, venganzas y sacadas de clavo, un entorno poco limpio que viene desde lejanas épocas.
Puede ser que la serie de errores, bastante visibles por cierto de Edgar Durán en las últimas temporadas, lo inhiban de seguir aportando su trabajo en el campeonato. Se ha ganado una sanción, pero jamás una expulsión, sobre todo que la dictan entidades que la pura verdad, en ocasiones la forman voluntarios que se deciden a trabajar en ellas, solo para ganarse un carné que les da derecho a entrar gratis a los estadios y con eso se contentan.
Me parece que don Edgar debe asesorarse bien con un abogado experto en derecho laboral, para que este profesional le explique los alcances de la decisión de sus superiores.
Me llegaron al alma las manifestaciones de este árbitro profesional, hoy desterrado, cuando dijo públicamente que se sentía “tres grados bajo perro” y que ese acuerdo de sus superiores había violentado la paz de su familia.
Quiero manifestarle a don Edgar que no está solo, que muchos costarricenses estamos con él, sobre todo cuando analizamos de donde proviene la sanción y básicamente porque estamos de acuerdo en que se ha equivocado, que muchos de los fallos que se le señalan son de apreciación, que una mala racha la tiene cualquiera, pero sobre todo, que no es justo que una carrera exitosa que lo llevó al gafete de Fifa, se termine de esta forma tan abrupta y violenta.