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Sábado, 24 de agosto de 2019



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 08 junio, 2009




Las urracas parlanchinas embarrialaron la noche del sábado todos los sets de las televisoras mexicanas y le pintaron la cara de barro al honorable y exitoso árbitro costarricense Walter Quesada, del panel de FIFA.
Impotentes, plenos de dolor, frustrados, con sus rostros desencajados, Fernández, Procuna, Puente, Faitelson, Bailowski, Albert y hasta el seriesote analista arbitral Felipe Ramos Rizo, se presentaron ante las cámaras para desahogarse por la derrota minutos antes de México contra la selección de El Salvador.
A los comentaristas mexicanos se les hizo fácil, dentro del drama personal al que los condujo el desaguisado que tiene al “Tri” al borde del abismo en la hexagonal premundialista hacia Sudáfrica, cargar la responsabilidad de la humillante derrota en tierras cuscatlecas, a los supuestos errores de nuestro silbatero de lujo y exportación.
Claro, como no podían hacer la vista gorda en presencia del pésimo desempeño de su seleccionado, y como observaron que de verdad, los futbolistas cuscatlecos los superaron de cabo a rabo en la confrontación, paradójicamente, entrenados por otro mexicano, Carlos de los Cobos, los “analistas” aztecas repartieron la responsabilidad del estruendoso fracaso en tres tajadas.
Primero: dirigentes, a los que despedazaron valientemente en cámaras.
Segundo: futbolistas seleccionados, sobre todo los más internacionales, bañados en fichajes y contratos multimillonarios, nada que ver con lo que perciben los jugadores salvadoreños, a quienes descuartizaron por la falta de huevos.
Y tercer responsable de la derrota, don Walter Quesada, de quien manifestaron —por lo menos—, se equivocó para los dos lados.
Me pregunto, que si Quesada tenía en mente favorecer a los salvadoreños y se supone, fue comprado por las tenebrosas manos peludas de la FIFA en Concacaf…¿para qué les va a regalar un penal a los mexicanos y que empaten el partido?
Porque en esa jugada, estos colegas mexicanos sí fueron honrados y sinceros y manifestaron en cámaras, que eso no fue penal y que el futbolista Guillermo Franco había engañado al silbatero.
Ahora, después de escuchar a los analistas en la TV mexicana; después de oír los llantos de la mayoría de sus futbolistas, incapaces de reconocer que perdieron por ineptos, porque los rivales fueron superiores y no por culpa del árbitro tico, se nos presentó en la pequeña pantalla, el rostro de la decencia, de la honorabilidad, de la honestidad.
Y ese rostro, no podía ser otro que el de Javier Aguirre, hoy técnico de la selección mexicana.
Dijo “El Vasco”.
“Del arbitraje no hablo; nunca lo he hecho y esta noche no va a ser la excepción. Vi cosas, me dijeron cosas, pero nunca he responsabilizado a los árbitros por las derrotas. Ellos ven lo que ven y pitan. Eso, yo lo respeto”.
¡Qué contraste, no!

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