Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 14 Abril, 2009

NOTA TANO


Hay una parte del discurso de Marcelo Herrera que no me trago.
Es esa de no querer mandar –según él— a la guerra a los jóvenes talentos del plantel con el propósito —según él— de no quemarlos.
Eso de quemar etapas es puro cuento.
El que sirve, sirve y sirve desde el principio.
Pongo el ejemplo de Alexánder Robinson.
Se fue Gabriel Badilla del Saprissa y Jeaustin Campos le dio la titularidad de inmediato a Robinson que se ha consolidado en la temporada.
En la Liga, Popeye ha convertido ese asunto tan manoseado del proceso en un proyecto que al final no resultó ni chicha, ni limonada, porque después de 13 partidos, más casi 20 de la temporada anterior, no se ha consolidado en el club rojinegro, ninguno de sus novatos.
Y es imposible que se consoliden, si solo juegan ratitos o partidos salteados.
Si la junta directiva y el cuerpo técnico del Alajuelense, de verdad creyeran en “su proceso”, deberían, por citar un primer ejemplo, dejar en la zona central de su defensa a los espigados Elías Palma y Giancarlo González, el binomio que jugó el domingo contra Brujas.
Este par de muchachotes, que tampoco son carajillos juveniles reúnen físicamente excelentes condiciones para esos puestos. Son altos, veloces y fuertes y los dos meten pierna. Cometen errores sobre todo tácticos propios de su falta de experiencia, roce y madurez que solo se adquiere, jugando y jugando.
Entonces, el cuerpo técnico manudo debe tomar decisiones: o apuesta definitivamente por el binomio defensivo y lo deja hasta que madure y se consolide o sigue con el jueguito de que los jugadores jóvenes actúen por ratitos y así un día juega Palma, otro Dawson; otro Víquez, otro Myrie; otro Giancarlo, después Montero; Castro y así es imposible hablar de proceso y mucho menos que los jóvenes se muestren y se afiancen.
Regresan de triunfar con la Selección Sub 20, Marco Ureña y Diego Estrada; Herrera le da una oportunidad de titular a Diego y cumple. Pero; después lo sienta dos partidos.
¿Sentó acaso Jeaustin Campos a Robinson después del debut?
Por eso el discurso de don Marcelo cada fecha es menos creíble y es que su propio equipo así lo prueba.
El domingo pasado contra Brujas, cuando entraron de cambio Mora, Ruiz y el propio Estrada, la Liga fue otro equipo, lució nueva cara y el portero brujo Sequeira tuvo que empezar a volar. ¿Qué pasó?
Que se juntaron a tocarla, los tres que entraron con Ureña y se vio un Alajuelense distinto. La lógica dicta seguir con ellos; darle la titularidad sin ningún temor a Estrada y olvidarse del cuento de que aún no está preparado.
Se nota la diferencia técnica entre Diego y el “empunchado” Nicolás Hernández, que es eso al menos hoy, un futbolista con ganas y nada más, pero Popeye no da el paso.
Nos parece que le ha caído de perlas la perenne excusa de que con ese equipo tan joven, más bien la Liga hace mucho, tanto que ocupa el último lugar.

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