Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 2 Abril, 2009

NOTA TANO


¡Zorro, Zorro, Zorro, Zorro!, gritó y pidió el respetable, como calificaba don Luis Cartín al público.
Inteligentemente, Rodrigo Kenton hizo caso y lo metió.


Tremenda virtud del entrenador dadas las circunstancias.
Otro hubiera dicho:
¡Aquí mando yo y que el fanático se la trague!
El Zorro entró y en la segunda bola que tocó le puso en la cabeza el gol del triunfo a Walter Centeno, de nuevo la figura del juego y otra vez marcando diferencias.
Keylor Navas le da seguridad a la portería; todos nos sentimos bien con él y la pura verdad no tuvo trabajo.
Repitieron los cuatro de Kenton en la retaguardia; Roy Myrie cooperó en la jugada del gol; Michael Umaña se jugó enorme partido al filo de la navaja porque lo tarjetearon temprano; Freddy tranquilo y Júnior que obligó con taponazo lejano a que el portero Miguel Montes se luciera en su mejor intervención.
Un medio campo totalmente de color morado que lo pedimos en nuestra Nota de ayer, con Celso, Paté, Armando y Michael Barrantes, solo que a este le quedó grande el partido y se bloqueó.
En ataque Bryan Ruiz finalmente se dejó ver, aunque aún no le salen las cosas y Andy Furtado tiene en su bolsillo a un sector de la prensa, pero no al aficionado. Al errar el disparo de penal, el público, implacable, lo fue sacando poco a poco del partido.
Costa Rica jugó muy ansiosa, abusó del toque horizontal o el corto vertical; no profundizó y fue cayendo minuto a minuto en una telaraña muy bien armada por Carlos de los Cobos, para mi gusto la verdadera figura del partido.
El Salvador tácticamente fue exquisito y se paró muy bien en la cancha; con cuatro o seis hombres atrás según el sector de ataque de los locales; tres mediocampistas de traba, que supieron presionar y no perdieron energías en marcas personales y un solo hombre en punta, Zelaya, quien desde luego sucumbió ante la dupleta Freddy-Michael.
Costa Rica tuvo posesión de pelota de principio a fin, pero en el arranque fue a Keylor Navas al que le movieron el poste, con remate de cabeza de Julio Martínez que puso a la tricolor en alerta.
Costó un mundo romper la retaguardia “selecta” aunque se intentó por todas partes; no estuvo fina la tricolor en la primera parte porque Alonso nunca explotó y Barrantes se nubló mentalmente, que eran los hombres que debían subir por los costados.
El peso de la conducción se sobrecargó en Centeno, que por dicha está acostumbrado al sacrificio, carga que se distribuyó mejor en la segunda parte con los ingresos de Brenes, Herrera y Hernández, buenos tocadores de balón.
Justamente se encontró en territorio oscuro, bien apagado por el rival, la luz del gol y en estos casos de eliminatoria, uno es más que suficiente.
Anotamos, ganamos, amarramos el segundo lugar de la hexagonal y se abren temprano las ventanas del próximo Mundial.

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