Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 6 Noviembre, 2008

NOTA TANO


Escribo esta nota antes de que se inicie el partido entre Maratón y Saprissa. Si no terminó empatado, los dos equipos cometieron una gran equivocación.
Dejar al Cruz Azul con vida fue (si se dio), un error.
Los equipos de la MLS no le ponen mucha atención al Mundial de Clubes. El fútbol mexicano se interesó en grande en esta competencia, después de que se enteró de lo que hizo y logró en ella el Saprissa, con aquel memorable tercer lugar bajo la batuta de Hernán Medford y la selección de Cristian Bolaños como el tercer mejor futbolista del certamen.
Bastó que los clubes mexicanos apretaran la faja, para que fueran ellos los clasificados a ese Mundial en las ediciones posteriores, de la que desaparecieron los equipos costarricenses.
Un empate entre catrachos y morados dejaba a los mexicanos fuera de competencia. Este debió ser el resultado lógico. No sé si Manuel Keosseian y Jeaustin Campos apelaron a esa lógica o se metieron en un partido a muerte, para sacarse viejos clavos que en esta ocasión no cabían.
Recordemos que fue el técnico charrúa el que cortó la carrera de futbolista del hoy entrenador del Saprissa.
Algunos malpensados por ahí, más bien dicen que Jeaustin debería estar agradecido con Manolo, porque al “cortarle el rabo” como jugador, lo impulsó más temprano de la cuenta a triunfar en una nueva carrera, ahora como estratega.
Pero…
¿Cómo se pacta un empate antes de tiempo?
No es que Jeaustin y Manolo se escapan a un cafetín a la vuelta del hotel donde se hospedó el Saprissa, previo al inicio del juego y se ponen de acuerdo para “arreglar” el resultado del partido, que es lo que dejaron ver los analistas del fútbol mexicano, incluyendo al técnico cementero, Benjamín Galindo.
Nada que ver.
El empate se pacta sin diálogos.
Cada técnico mentaliza a sus jugadores de que empatar el partido los lleva a la clasificación y entonces, no hay que arriesgar más de la cuenta. Que transcurran los minutos probablemente sin anotaciones, porque los futbolistas contrarios están conectados en el mismo sistema.
En el 90% de los casos en que a dos equipos les conviene empatar un determinado partido, el marcador más común es 0-0. Si uno de los equipos anota un gol, las cosas se complican.
Me decía ayer un fanático de la selección de Uruguay, que cada vez que en un Mundial se enfrentan Uruguay e Italia, él apuesta todo su capital al empate 0-0, sobre todo en los viejos tiempos. Hoy el balompié italiano es mucho más agresivo en ofensiva.
Pero no se daba en el mundo un partido más aburrido para los espectadores que el duelo entre celestes y los “azzurri”. Cuidado si el Maratón-Saprissa de anoche no agarró por el mismo sendero.
La lógica dicta empate. Si no se dio y se da el resultado que permitió la clasificación del Cruz Azul, ya verán que habrá consecuencias, específicamente para los catrachos.

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