Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 25 Junio, 2008

NOTA TANO

La secuencia.
Se gana la UNCAF con mucha suerte.
Un gol de último minuto de Kurt Bernard contra Panamá obliga a la tanda de penales y ahí San José Francisco Porras da el título.
Se participa en la Copa Oro sin ningún protagonismo.
En esta misma competencia se inicia la serie de 12 partidos sin triunfos para la Selección Nacional.
Costa Rica queda eliminada de los Juegos Olímpicos.
Siguen 11 partidos de fogueo sin triunfos.
Se inicia la eliminatoria al Mundial en Sudáfrica.
Costa Rica empata 2-2 en Granada en presentación lastimera.
Eduardo Li, presidente de la Federación Costarricense de Fútbol, consulta con su conciencia y esta le dicta la destitución del técnico.
El dirigente no se anima a tomar la radical decisión.
No se repite la historia de Jorge Luis Pinto, despedido en el vuelo de regreso de un partido eliminatorio también en el Caribe, en Trinidad y Tobago, decisión impulsada por un canal de la televisión.
El jerarca le da un día de vida al entrenador y ahí se derrumba el despido.
Veinticuatro horas después de la pobre presentación en Granada, se convoca a una reunión entre federativos, Carlos Watson supervisor de selecciones y cuerpo técnico de la tricolor.
La prensa deportiva queda a la expectativa de la caída del entrenador.
La dirigencia suspende la destitución del técnico por una semana y le da una segunda oportunidad.
Las cosas quedan para “resolverse” después del segundo partido contra Granada.
Eduardo Li les propone a los jefes de medios deportivos una tregua, para no enturbiar el desarrollo de este segundo encuentro. Pide un entorno de paz y aseguran algunos de los periodistas presentes en esa cita que ofreció la cabeza del entrenador, una vez terminado este segundo partido.
La tregua no fue aceptada, al menos por este medio.
El técnico sabe en su interior que se le está moviendo el piso.
Por primera vez desde que asumió funciones ha sentido por una semana entera que puede perder el puesto.
Inteligentemente hace pública una carta 24 horas antes del segundo juego, en la cual pide una segunda oportunidad (que para nosotros sería tercera); acepta equivocaciones y promete cambiar rasgos de su conflictiva personalidad.
Costa Rica derrota a Granada 3-0 y clasifica.
La afición apoya la continuidad del entrenador.
La clasificación debilita la posición del señor Li, de por sí, nunca bien convencido en su interior de botar al técnico.
Al mejor estilo costarricense, el entorno da un vuelco radical; incluso periodistas de peso que el sábado pidieron la cabeza del técnico; ya el domingo habían cambiado de opinión.
El técnico se aferra a la clasificación a la fase siguiente para salvar el pellejo.
El presidente de la Federación, en lugar de convocar a sesión permanente para empezar a tomar decisiones en serio sobre el entorno de la Selección, enfría más “el caso” con un viaje a la Argentina.
Ahora, vamos a perder tres semanas de tiempo.
Fin del libreto.

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