Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 31 Enero, 2018

Guadalupe está listo para comerse al León

Los apasionados seguidores del Alajuelense recayeron en la decepción y luego de asimilar un golpe muy duro, gancho al hígado en Pérez Zeledón contra el campeón nacional, que lo aplastó 4-1, el “pugilista” se levantó a la cuenta de nueve, se enderezó, dio buenos combates, hasta que otro rival le da un golpe directo al mentón y lo aniquila. Dolió más la caída y la cuenta de diez, porque quien lo derribó fue el Saprissa.
El Monstruo se tragó al León de un suculento bocado y no se esperó a la hora del almuerzo para comérselo.
Se lo mandó en el desayuno, a la hora del gallo pinto y los huevos, alimento que faltó en la mesa del felino, sobre todo después de recibir el 1-0 mientras se sentaban en la mesa.
La anotación desorientó a la defensa liguista y la sacó de concentración. Para peores males minutos después se lesionó Esteban Marín y el comentarista de Canal 7, cerca de la reserva eriza, manifestó que entraría por Marín el novel Darío Alfaro, pero que Wilmer López y Cristian Oviedo, a la carrera, le dijeron al oído de Nicolás dos Santos que mejor metiera a Pablo Gabas y atrasara a la defensa a José Miguel Cubero. Dicho y hecho.
Bueno… para eso están los asistentes. ¿No es cierto?
La variante terminó de debilitar la cintura manuda, dado que Cubero marca mejor que Gabas, un mediocampista más creativo y Saprissa despedazó esa línea y como lo escribimos ayer, se metió hasta la cocina de la casa de su rival sin pedir permiso.
El apretado calendario le da al Alajuelense una bonita oportunidad de reivindicarse el próximo viernes, cuando reciba a Guadalupe, único invicto del Clausura y agradable sorpresa.
Un triunfo del León ante los pupilos de Heiner Segura, metidos ya en puestos de clasificación, puede ponerle una gota de sabor al paladar de los fanáticos manudos, desconsolados por el baile que les dio su archirrival.
La tarea no es simple porque este Guadalupe se las trae, desde el portero Luis Torres, quien dejó al Cartaginés de forma callada y sin ruido a pesar de su clase, pasando por un Jason Prendas, un nuevo “Peché” Rodríguez, el talento de los hermanos Marín; ese Mauricio Montero inquebrantable, el joven Fabrizio Ramírez, categoría cedida por el Herediano y Josué Martínez entre otros, con vigencia en ataque.
La Liga está de nuevo obligada a lavarse la cara, pero será bien complicado que Guadalupe le preste los paños para secarse.
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