Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 9 Abril, 2018

El fútbol costarricense es un desperdicio de talentos

Los directores técnicos argumentan, para no darles oportunidad de juego a los jóvenes talentos de sus respectivos equipos, que el calendario del campeonato es muy apretado y no hay espacio para los “juveniles”.
Parece que el que pestañea pierde, porque los equipos que disputan la cima de nuestro Clausura, están separados por escaso margen y desde luego que también cada entrenador tiene que cuidar su puesto.


Pero también, y sigo con mi equipo Alajuelense al que doy mayor seguimiento, se presentan partidos donde el equipo logra una buena ventaja, hace poco le metió tres goles a Pérez Zeledón, otros tres a Liberia y otros tres a Guadalupe, logró ventajas cómodas y victorias no complicadas y las promesas del equipo siguieron sentadas o fueron reactivadas en los últimos siete o cinco minutos.
¿Si la Liga va ganando 3-0 en el minuto 70, como sucedió ante Guadalupe, no es positivo darle oportunidad, por ejemplo a un delantero como Bryan Jiménez, que entrena y se sacrifica con el resto del plantel para mostrarse, pero don Nicolás lo mete en el minuto 88?
Repito: escribo del León, pero esto sucede en la mayoría de los equipos grandes, con la mayoría de los entrenadores.
Le tienen pánico en abrirles las puertas a los novatos y se amarran a los consagrados, que son los que dan triunfos y permiten mantener el trabajo.
El fútbol costarricense después de Italia 90, se convirtió en una industria monumental de desperdicio de talentos y suman decenas las promesas que se quedaron rezagadas, congeladas y hasta retiradas en el camino.
Lamentablemente (digo yo), se quitó la regla que obligaba a los equipos a dar una suma mínima de minutos de acción a futbolistas Sub 21, expuestos a pérdida de puntos si no lo cumplían.
Hoy se retribuye a los clubes que lo hacen con premios económicamente modestos y se sanciona por el contrario con sumas ridículas.
Hace muchos años desapareció el campeonato de reservas, preliminares de la primera división y hervidero de talentos.
Los viejos del barrio jamás vamos a olvidar el ver jugar en el Estadio Nacional a Chico Hernández haciendo ala con Édgar Marín en los preliminares del Saprissa. Se mostraban cada domingo y se consagraron y así decenas más.
¿Cuenta hoy Bryan Jiménez con esa misma oportunidad?
La respuesta es no.
Y lo que duele y molesta es que en nuestro fútbol, son muchos los Bryan.

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