Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 26 Mayo, 2018

El discurso de Juan Carlos Rojas

Ahora todo son flores de parte de la dirigencia del Saprissa para su cuerpo técnico.
Que mantuvieron la cabeza fría; que no se dejaron llevar por las presiones; que no se inmutaron ante los desafueros de la barra brava pidiendo a “Paté” Centeno, combinada la rabia con el grito constante de ¡fuera Vladimir!
Conquistado el título 34, como que todo fue de color rosa, pero la historia no fue así. Si el Saprissa no le empata el clásico a la Liga 3-3, después de que lo fue perdiendo 3-0, quién sabe si Juan Carlos Rojas renueva a Vladimir como director técnico.
No es complicado suponer que goleados en el clásico y sin corona, el escenario en las tiendas del Monstruo hoy sería diferente.
No olvidemos que Saprissa se clasificó a la final ante Herediano, por mejor promedio de goles que el Alajuelense y ayudó muchísimo a ese alto promedio la fragilidad de la retaguardia manuda al permitir las tres anotaciones del rival, pero sobre todo, el equipo que finalmente le “entregó” el título de la cuadrangular al Monstruo, fue el Santos de Guápiles.
Saprissa les metió siete goles a los pupilos de Johnny Chaves en sus dos partidos (3-0 y 4-2), más los tres que le anidó a la Liga, sumaron diez, detalle aritmético que volcó la balanza al final de la historia.
Ahora, nos parece acertada y justa la decisión de la dirigencia del Saprissa de renovar con Vladimir y su asistente Víctor Cordero. Este par de caballeros, formados en la escuela de la decencia del maestro Carlos Watson, merecían seguir como estrategas del campeón nacional, no importa que el Monstruo no hubiese campeonizado.
Pero el cuento que no me trago es el del señor Rojas, que se subió a la carroza del triunfo después de que se ganó el título y nos quiere hacer ver que en el Saprissa, antes del empate 3-3 con la Liga, no pasaba nada, aunque sí sucedía mucho.
Repito, si Alajuelense hubiera mantenido el 3-0; si Santos no se les abre tan fácilmente a los morados y si en las gradas, hubiera continuado el grito de ¡Paté, Paté, Paté!, sumado a la pérdida del título, quién sabe para que don Vladimir Quesada hubiese sido fichado otra vez.
Ahora, las debilidades y errores de sus rivales de turno, no son responsabilidad del cuerpo técnico del Saprissa. El equipo hizo su trabajo, lo hizo muy bien, anotó los goles que tenía que anotar y en la final fue un equipo superior al Herediano, de manera que son campeones con todo merecimiento.
Entonces; aplausos y reconocimientos para Vladimir Quesada y Víctor Cordero, pero jamás nos vamos a tragar el último discurso del líder de la dirigencia morada.

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