Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 12 Abril, 2018

El campeón nacional no se reforzó debidamente

En su momento y a pocos días de que se iniciara el Torneo Clausura, escribimos un comentario proyectando lo complicado que le podía resultar a Pérez Zeledón, meterse en la cuadrangular y así tener más opciones de defender el título.
El hambre de corona no sería la misma; era difícil que jugadores como Porfirio López, Jeikel Venegas, Luis Carlos Barrantes y Josué Mitchell, entre otros, repitieran campaña tan notable; también la falta de refuerzos para defender el cetro se hizo evidente.


A José Giacone, la dirigencia del campeón no le fortaleció la nómina adecuadamente para repetir la conquista del título.
Sobre todo en zona de ataque, era previsible que con solo dos delanteros de peso: Mitchell y Lauro Cazal sería complicado competir y pasarles por encima a artillerías de cinco o seis atacantes como las que presentaban Herediano y Saprissa, más un Alajuelense muy reforzado y un Santos con mucho camino recorrido con un mismo equipo.
Suponer que Mitchell podía repetir una campaña con 12 o 15 goles era arriesgado y ya vimos como el ariete se quedó en la mitad.
Llegó Fabrizio Ronchetti con su carga de lesiones y no aportó.
Puede ser que el título se empezó a perder con la partida de Álvaro Sánchez a San Carlos por temas personales. Ahí, el motor de los guerreros se quedó sin media batería y también Giacone perdió toda la campaña a su portero titular, Bryan Segura, bien suplido sin embargo por Alfonso Quesada.
Kevin Sancho, polifuncional defensor que alternaba los carriles con César Carrillo y Mauricio Núñez, terminó jugando también en el centro de la defensa tras la partida de Porfirio López.
La venta de Porfirio a la Liga fue el golpe letal que mandó a los guerreros al purgatorio. Cuando López se fue a la Catedral, con él se fue también el título. Su ausencia en retaguardia no se pudo suplir.
Keylor Soto perdió a su socio de batalla; ya conocemos las irregularidades de Dave Myrie, César Carrillo pasó lesionado y a Darío Alfaro, cedido por el León, don Pepe no le dio minutos para consolidarse.
La cintura de PZ con Venegas, Azcurra, Barrantes y Sánchez se rompió, solo los dos primeros mantuvieron su nivel, de manera que los motivos para entender por qué Pérez Zeledón no pudo retener la corona, no son muy difíciles de comprender y menos de explicar.
Los guerreros del sur se convirtieron en un rey de corta vida.
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