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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano: De joven, Mario fue un notable futbolista

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 16 agosto, 2018

Mario Segura, el señor de la televisión.

De joven, Mario fue un notable futbolista

Mario Segura Vargas es un señor.

Fue el gran señor de la televisión deportiva.

Sobrio, elegante, sereno, de presentación impecable, no les dio oportunidad a sus seguidores de la pequeña pantalla de observarlo un solo día mal vestido o despeinado.

Mario Segura, hermano de vida, compañero de hermosas jornadas que nos remontan a los años 70, cuando lo recogíamos al mediodía en las oficinas de la Editorial de la UCR para ir a “mejenguear” a Patarrá, con los compañeros de La Nación y después al “Escondite”, hasta que parara el aguacero.

Tremendo futbolista era don Mario, un tanque como centro delantero y bueno también para los “tamarindos”, requisito indispensable para formar tropa en La Nación.

Fuimos compañeros de redacción; Mario escribía de voleibol y firmaba como MASEG. En la sección deportiva, los más jóvenes como Luis Barahona y Rafael Ángel Parra lo molestaban porque en las crónicas a Mario se le salía el color celeste, el de sus amores, y la Universidad perdía en voleibol 15-2; 15-7 y 15-4 y Mario escribía que cayó en un reñido partido.

Se casó muy joven con Vicky Garro y tuvo tres hijas, curiosamente igual que este columnista. Nuestras familias se hicieron amigas; inauguramos su casa en Las Luisas y también la lujosa residencia en Bello Horizonte.

Lo acompañamos junto con Luis López Rueda en las primeras ediciones de su programa deportivo en la radio “Hoy en el Deporte” y desde luego que seguimos su notable trayectoria en la televisión.

En la pequeña pantalla, Mario Segura impuso su estilo y como gran señor, rehuyó la bronca y la polémica. Su mensaje fue sobrio, equilibrado, prudente y sereno, ajeno a los conflictos.

Puede que haya tenido detractores por no ser punzante, incisivo y no meter el bisturí a fondo, pero no era ese su estilo. Los señores forman, educan, orientan, no destruyen y don Mario fue un señor. Un caballero.

Pero el escenario que hace de Mario Segura un ser humano monumental y un ejemplo a seguir, es como hombre de familia.

¡Qué clase de hijo, esposo, padre y abuelo!

No hay palabras para describirlo. Quienes conocimos de cerca la relación de Mario con su mamá, el amor sin fronteras hacia Vicky, matrimonio de mil quilates, prolongado a hijas y nietos, tenemos razones y conocimientos para valorarlo en esta otra dimensión ajena a la deportiva.

¡Suerte, hermano!

Te vamos a extrañar.

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