Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 11 Abril, 2018

Cartaginés debe fichar expertos en temas mentales

Cartaginés dejó los pelos en el alambre pero finalmente se salvó del descenso, en una temporada repleta de brumas y de zonas oscuras que desde luego llaman a la reflexión.
Al final del baile, quedamos claros en un concepto: usted viste con otro uniforme a la nómina actual del Cartaginés y está formada para clasificarse.


Esta plantilla del equipo de la Vieja Metrópoli, uniformada con otros colores y defendiendo una camiseta que no sea la del equipo azul, está para pelear la clasificación o ubicarse cómodamente en la zona media de la tabla, pero nunca para hundirse en tránsito directo al descenso.
Si se repasa la nómina del Cartaginés de hoy, no va a toparse con un solo futbolista que usted pueda decir con plena seguridad: “ese no sirve para nada”.
En todos los departamentos del equipo se juntaron futbolistas experimentados, mundialistas de Brasil 14, jugadores que fueron dejados libres por otros clubes no por falta de capacidad, sino por falta de espacio en sus nóminas.
Lo escribo con plena conciencia y seguridad, en este Cartaginés no había un solo “paquete”, como han abundado en nóminas anteriores.
La parte joven del equipo, la que intentó consolidar sin éxito Adrián Leandro, es de calidad: son campeones de alto rendimiento y otras categorías menores.
Danny Fonseca, Paolo Jiménez, Chiqui Brenes son símbolos y no cohetes quemados. Michael Umaña, Néstor Monge, Ricardo Blanco, Mauricio Castillo, Kevin Vega y Dylan Flores, entre otros, son jugadores de primer nivel. El joven portero Luis Diego Rivas se “tragó” la temporada completa sin desentonar.
Entonces, y hemos escrito infinidad de ocasiones sobre el tema, el tumor maligno que carcome los cimientos de este legendario club es más mental que futbolístico y es la parte mental del grupo sobre la que se debe trabajar.
Cartaginés urge de soluciones mentales al grupo y deben ficharse expertos en el tema, y no un sicólogo aislado por ahí, para que trabajen a la nómina en ese fortalecimiento de la mente, y entonces que el cuerpo responda.
Hay que pintar el estadio con otros colores; oxigenar los vestuarios; hacer que iconos como Leonel Hernández vuelvan al redil a motivar al grupo y cortar de tajo las rencillas entre las pandillas externas.
¡Cómo me encantaría por ejemplo ver a un tipo como Badú, entrenando al Cartaginés!
¡Cuántos traumas no se irían con un humanista como el brasileño al comando del grupo!
Las soluciones existen, pero hay que buscarlas.
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