Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 11 Enero, 2018

Rusia 18 acerca legionarios a Tiquicia

Los pollitos vuelven al redil y quieren que los vea mamá gallina.
Convertirse en mundialista engorda billeteras, de clubes y futbolistas y cargarse de dólares ilusiona a cualquiera.
Cualquier “sacrificio” vale la pena.
Se archiva el romanticismo de jugar en la MLS, en Irán, en Tailandia, incluso en Europa. A seis meses de la Copa del Mundo, ningún torneo en el planeta fútbol es más relevante para los eventuales mundialistas criollos que nuestro famoso “Clausura”.
La gallina, no la de los huevos de oro, sino la que puede cargarlos de oro, habita tranquila en su granja belemita y los pollitos, uno a uno se le aproximan.
Cuando mamá gallina baje el dedo y publique la lista de los mundialistas a Rusia 18, la mayoría de estos pollitos serán todavía más millonarios.
En la portería el pollito Carvajal se ha quedado rezagado; en retaguardia el pollito español Duarte sigue con lesiones y entrena aparte.
Su amigo, el pollito Umaña no dudó medio segundo en cambiar Irán por la Vieja Metrópoli, por unos dólares menos en el salario, pero por unos dólares más si la “gallinita” lo sube al vuelo supremo.
El pollito Cubero, estelar en Brasil 14 estaba rezagado, escondido, arrinconado en un pueblito de España al que no llegaba ni por asomo, el radar de la gallina. Hoy, duerme casi a su lado.
Evaristo Coronado, amigo personal de la “gallinita”, sin hacer mucho ruido en pocas semanas inundará de dólares la tesorería del “Monstruo”, en caso de que los pollitos Bolaños y Venegas se suban al avión Rusia 18.
¡Al carajo la MLS!. ¡Arriba Saprissa!
¡Viva el Clausura!
El pollito Campbell está en apuros, tiene una “patita” lastimada, pero no lo soltaron para que se acercara por acá más cerca de mamá gallina.
Este pollito se la cree y dice que le basta una semana de buen fútbol para estar en Rusia.
Y de Tailandia cayó el pollito Ariel que como eventual mundialista vive horas inciertas.
Todos quieren jugar, todos quieren mostrarse, a todos les urgen minutos de fútbol y si hay que dejar Lisboa por León, pues se deja, dice el “capi” Ruiz. La vara es que mamá gallina los vea.
Hoy, nadie quiere ser legionario; nuestras estrellas son puro gallo pinto y orgullosamente criollos.
Es que, ese poderoso billete verde es capaz de cualquier cosa.


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