Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 7 Noviembre, 2017

Herediano hizo su negocio en Tibás
 

Al Deportivo Saprissa lo que menos le importaba era perder el partido; caer derrotado ante el Herediano no le significaba el menor de los apuros. Su pasaporte a la cuadrangular final está asegurado.

Lo que Carlos Watson quería y deseaba era quitarle el invicto al campeón nacional, tan largo como su ventaja en la clasificación general.



Y ese fue el detalle que movió el clásico del buen fútbol que de nuevo hizo honor a su nombre.

Saprissa quería terminar con el invicto del Team y Hernán Medford pretendía mantenerlo, sostenerlo, de ahí que incluso empatar ante tan acérrimo rival y en su patio no resultaba para nada un mal negocio.

Quizá por eso el estratega del monarca se apuntó a una línea de tres centrales en defensa y le encomendó al joven René Miranda la caza del pícaro y veloz Daniel Colindres.

Si el partido se le ponía feo, como se le puso después de que el Saprissa abrió la cuenta, podía recurrir —como lo hizo— a variar el sistema con un 4-4-2 y dar paso en la cancha al talento de futbolistas como José Sánchez, Allan Cruz y Esteban Ramírez, todos especialistas en jugar por las bandas para abrir cerraduras y construir boquetes en la retaguardia rival.

Así fue que el Monstruo, sin nada que perder aunque perdiera y con mucho que ganar en cuanto a motivación si vencía y le arrebataba al rival su etiqueta de invencible, jugó un partido abierto en ofensiva, que no puso en aprietos el marco de Leonel Moreira, en mucho por el determinante juego defensivo de Keyner Brown, un pilar que le llegó a todas.

Fue en la agonía de la primera parte que Saprissa encontró premio a sus afanes ofensivos con el gol de Marvin Angulo, tras terminar una pared larga con David Ramírez, ventaja que pudo aumentarse en el prólogo del segundo tiempo, cuando el anfitrión apretó por el 2-0.

Se le anuló legítimamente un gol a Ramírez y eso encendió la chispa del “Pelícano” que a los diez minutos empezó a revolucionar su formación, sentando marcadores como Miranda y Azofeifa y metiendo constructores como Sánchez y Cruz que le dieron al Herediano su rostro más corriente, liderado por Elías Aguilar y fútbol constante y repetido por los flancos de ataque y ahí desde la izquierda se gestó el empate. Sánchez en corto a Junior Díaz, centro medido al área y Luis Ángel Landín que le gana el viaje a Henrique Moura para empatar, que era lo que quería don Hernán, con su gorra al ristre.

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