Gaetano Pandolfo

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Lunes 30 Octubre, 2017

Obsesión por el título 30 le resultó letal a la Liga

Con Óscar Ramírez como director técnico, Liga Deportiva Alajuelense conquistó su título número 29 en el Invierno 2013.
Por esos días se celebraba una asamblea con los representantes de los 12 clubes de la primera división, para ver la posibilidad de regresar al viejo molde de otorgar un solo título de campeón por año. Se jugaría siempre apertura y clausura, pero el ganador del primero no era campeón nacional como se estila ahora.
Los representantes del Alajuelense se opusieron a la reforma y su delegado dijo una frase que quedó pegada en la memoria de los asambleístas.
“Tenemos 29 títulos y estamos cerca de rayar al Saprissa; disputando dos coronas por temporada, ahorita los sobrepasamos”.
La moción de la Unafut fue rechazada por mayoría de votos y se aprobó jugar los campeonatos como ahora.
Fue esa obsesión; fue esa ansiedad; fue esa casi locura de la directiva del Alajuelense que presidía Raúl Pinto, por el título 30, la que abrió la ruta de la crisis en que está sumergida la institución, reflejada y retratada fielmente y a todos colores, con las decisiones de la dirigencia manuda de destituir, primero al técnico colombiano Hernán Torres en el Invierno 2015, porque perdió la final ante Saprissa y el otro yerro mayúsculo, destituir a Javier Delgado porque perdió la final del Verano 2016 con el Herediano, incluso después de haber despachado con goleada al Saprissa en la semifinal.
El grupo que presidió el señor Pinto, no le perdonó, ni a Torres, ni a Delgado no ganar el título 30, la corona de la obsesión, que luego se alejó más de las vitrinas del club erizo durante la temporada 2016 y lo que llevamos de la 2017.
No tuvo el Alajuelense en el seno de su junta directiva, un dirigente con mente fría, con emociones equilibradas, con paciencia y tolerancia, que le hiciera ver a don Raúl que las campañas de Torres y Delgado fueron exitosas, aún cayendo en la final y que ninguno de los técnicos era merecedor de la destitución.
Ese par de decisiones de la dirigencia manuda de la época, abren el sendero del caos que impera hoy y que no pudo ser resuelto ni por José Giacone, Guilherme Farinha, Benito Floro y ahora Wilmer López.
Entre Giacone y Floro llevaron al seno del equipo, casi una docena de rostros nuevos y se armó una ensalada y un enredo en las alineaciones, que deshizo de tajo la ruta ordenada que traía la Liga en las temporadas con Óscar Ramírez.