Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Viernes 22 Septiembre, 2017

Rodrigo Montenegro, pequeño gigante de la fotografía

Mario Roa, Juan José Aguilar, Francisco González y Rodrigo Montenegro.
El Diablo, Juano, Chico y Frijol.
Fotógrafos estrellas por muchísimos años del Diario La Nación, con quienes compartí, mañana, tarde y noche, diez años de una vida periodística intensa, repleta de vivencias e inolvidable.
Esta cuarteta dorada del periodismo fotográfico costarricense ya no está en escena. El martes 29 de agosto, murió Rodrigo a los 76 años de edad, 50 de ellos como fotógrafo de La Nación.
Mi hermano Osvaldo me dio la noticia en Nueva York y me llegó al alma, porque aquel pequeño grupo de periodistas de La Nación, varios de ellos leyendas de la profesión, éramos colegas, amigos y hermanos.
Rodrigo y Juano eran cuñados; sus esposas Flory y Susana son hermanas y en sus residencias, disfrutamos los redactores de reuniones sociales con nuestras señoras, que afianzaron aún más las amistades.
El Diablo Roa, símbolo de la fotografía deportiva; Juano, brillante con el lente y tremendo futbolista, con una zurda que cuando joven lo llevó a formar parte del Herediano.
Juano sustituyó a don Mario en la jefatura fotográfica de La Nación.
Luego Chico, lleno de vida, jovial, servicial, amigo, fallecido trágicamente en un accidente automovilístico y ahora se marchó Frijol, el último de los mohicanos de la cámara fotográfica de aquella época.
Trabajé en La Nación de 1969 a 1981, un grupo extraordinario y selecto de periodistas, liderados por Guido Fernández, Manuel Formoso padre, Adrián Vega y redactores de la talla de Danilo Arias, Fernando Naranjo, Miguel Salguero, Norma Loaiza, Manuel Zúñiga, Juan Antonio Sánchez Alonso, Bosco Valverde, Carlos Morales, Álvaro Madrigal, Leví Vega, Marco Aurelio Salazar, Pepillo Loría, Édgar Espinoza y luego otras generaciones más jóvenes, con las que vivimos el traslado del periódico del centro de San José a Llorente.
Diez años, todos los días, de aquí para allá, con El Diablo, con Chico o con Juano y con Frijol.
Miles y miles de anécdotas, de recuerdos, de primicias, de viajes y mejengas como las de Patarrá y después, al Escondite.
Duele mucho que ya no estén con nosotros, estos colegas y amigos de toda la vida y escribimos sus “motes”, porque en aquella familia que era el periódico, solo así los nombrábamos.
Murió Rodrigo Montenegro, premio Pío Víquez, pequeño gigante de la fotografía. Un abrazo solidario a Flory, a Esthercita también colega y a toda la familia Montenegro, de vena periodística inagotable.

[email protected]