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Lunes, 10 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Viernes 16 junio, 2017


Trinidad y Tobago urge de maestros que pulan su talento

En cada oportunidad que veo jugar a la Selección de Trinidad y Tobago, que no son muchas y básicamente se da este chance en eliminatorias mundialistas, me gusta reflexionar cómo un grupo de jugadores que juegan bastante bien al fútbol, que son veloces, explosivos, potentes físicamente y que hace rato abandonaron las deficiencias y carencias sobre todo técnicas que mostraban en los partidos en décadas anteriores, normalmente son condenados por los analistas y estadígrafos a ocupar los últimos lugares en estas eliminatorias y los seleccionados trinitenses “los complacen”.
Cuando se conocieron los nombres de los seis países que se clasificaron para jugar la hexagonal de Concacaf hacia Rusia 18, de inmediato el equipo de Trinidad y Tobago fue catapultado por los analistas y las proyecciones al último lugar y jugadas seis fechas de esa competencia, ahí están los trinitenses precisamente en ese último lugar.
De ahí viene la reflexión.
Estuve el pasado martes en el Estadio Nacional y comparto plenamente el criterio del técnico de Trinidad y Tobago de que su equipo no mereció perder este juego, pero no tanto por la falta de penal de Michael Umaña que el árbitro se tragó, sino por el desempeño del equipo en todo el partido.
No fue que el fútbol de los visitantes me sorprendió, pero, este seleccionado mostró en lo individual y colectivo avances significativos que abren una gran interrogante.
¿Por qué con ese biotipo de jugador y la forma actual cómo juegan al fútbol, son condenados a los últimos lugares y a quedar eliminados?
Señalo un solo ejemplo y no es tema de raza sino de fútbol: el par de defensores centrales de Trinidad, Sheldon Bateau (4) y Daneil Cyrus (5), no tienen absolutamente nada que envidiarle a nuestro gigante de ébano Kendall Waston, consolidado en el fútbol de la MLS y así podemos ir uno por uno con cada jugador trinitense.
Pienso que el fútbol de esa zona no pega el brinco por falta de directores técnicos consolidados, verdaderos maestros que den pulimiento a estas joyas. Visualizo, por ejemplo, a una Trinidad y Tobago dirigida por Jorge Luis Pinto como una potencia en el área porque salta a la vista la calidad y la potencia que tiene estos futbolistas.
René Simoes puso a caminar a Jamaica; Trinidad y Tobago urge de un grupo de maestros que den forma a una generación de futbolistas que muestran talento.
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