Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Viernes 24 Marzo, 2017

Se volcó la tortilla entre México y Costa Rica

En los años 50 y parte de los 60, unos 15 días antes o un poco menos de un juego eliminatorio con México, que usualmente se jugaba en el Estadio Pedregal, sede de Los Pumas, la Selección Nacional se concentraba en el Hotel Robert y se entrenaba en las faldas del volcán Irazú, por aquello de la altura.
Todo un acontecimiento deportivo y social; ir hasta las faldas del Irazú era como viajar a otro país y conversar, ver entrenar y compartir con los seleccionados en el vestíbulo del acogedor hotel, toda una aventura.
Nos parece ver a don Alfredo “Chato” Piedra dirigiendo a los jugadores; a su lado Rodrigo Pacheco López, Rodrigo Leiva y Melo Quesada, preparadores físicos, kinesiólogos, masajistas, utileros y demás componentes del cuerpo técnico.
El tema de la altura era el centro de las polémicas; el fútbol no era tan profesional y la medicina deportiva no se encontraba tan avanzada como hoy.
La Selección Nacional entrenaba en el volcán, viajaba a México con varios días de antelación al partido y se concentraba en Toluca. En ocasiones, desde la sede choricera viajaban al estadio y en otras dormían un par de noches en el Distrito Federal.
Ya en la “era moderna” —aquella Era Prehistórica—, la medicina deportiva señaló los inconvenientes de todo este trabajo previo para jugar en la altura de México y de otras sedes en el planeta, como el caso de La Paz, en Bolivia y llegó la recomendación de que resultaba mejor viajar a México un día o un par de días antes del juego, meterse en el partido y así la altura no afectaría a los jugadores.
Es lo que se acostumbra ahora.
Lo simpático del caso es que este tema de la altura se volcó en contra de la propia selección mexicana, que antes congelaba a sus rivales ahora en el Estadio Azteca, pero que empezó a afectar el rendimiento y la condición física de los propios futbolistas aztecas, en su mayoría legionarios.
Cuchillo para tu propio pescuezo; los mexicanos “europeos” se quedaron sin piernas en el Azteca en los segundos tiempos, bajaron el rendimiento y los 70 mil fanáticos que los apoyaban con pasión se volcaron en su contra, un tema de todos los días hoy en la prensa deportiva local.
Entonces, mientras Costa Rica se entrenó en el Proyecto Gol y desechó el volcán Irazú, México se fue a aclimatar a Cuernavaca. En otras palabras, se volcó la tortilla y ahora cada seleccionado se prepara al revés que en los años 50 y 60.
[email protected]