Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 16 Marzo, 2017

Exceso de elogios marea a los clubes pequeños

Un detalle curioso.

El equipo de Santos estuvo ocupando por algunas fechas el primer lugar del campeonato.
Su técnico Johnny Chaves y su jugador insignia, Christian Lagos, se quejaron en su momento del poco interés que la prensa deportiva nacional le daba al equipo.
Como por arte de magia se empezaron a publicar notas del equipo guapileño: entrevistas al estratega Chaves, reportajes sobre las mejores figuras como Wilmer Azofeifa, Osvaldo Rodríguez, Edder Solórzano, el goleador Raymond Salas y hasta al capitán, Freddy Munguío, le publicaron una hermosa nota de sus logros futbolísticos y académicos. De pronto, Santos se cayó al cuarto lugar.
Con San Carlos sucedió algo parecido; los toros derrotaron al Saprissa, se fugaron de la zona de descenso y se metieron a disputar el cuarto lugar que clasifica. Arrancaron los titulares con las proezas de Román Arrieta en la portería, la seguidilla de partidos seguidos del capitán Álvaro Aguilar, el exquisito fútbol de Álvaro Sánchez y la efectividad endemoniada de Johnny Woodly.
¡Zas! San Carlos sumó tres derrotas seguidas.
Entonces, las luces y los focos de la prensa deportiva se trasladaron a Limón, el querido y olvidado equipo de Limón, que de pronto se convierte en la vedete del Verano, empieza a despachar rivales, golea y juega bonito al fútbol, se llena el estadio y los colegas trasladan cámaras, libretas y micrófonos al Atlántico.
Resulta que el técnico Horacio Esquivel trabaja en Japdeva y duerme poco por su doble función.
Nos enteramos que Michael Barrantes es albañil, que Erick Scott le dijo no a la Selección Nacional, que Dexter Lewis se había dado un año sabático y no estaba enterrado en una cueva y que los hermanos Erick y Miguel Marín viven y duermen juntitos en el Puerto.
Se supone que después del partidazo que le hizo Limón al Saprissa y que debió ganar por un par de goles de diferencia, este equipo limonense, contrario a lo sucedido a Santos y San Carlos, no se va a desboronar ni a quebrar futbolísticamente por los elogios de la prensa criolla a su labor.
Horacio Esquivel y los líderes de la formación como Lewis, Bennett, McLean, Espinoza y el mismo Scott, deben aconsejar a los jóvenes del equipo para que no se “enfermen”, ni se crezcan mucho ahora que son portada de los medios de comunicación y así puedan mantener la sobriedad de juego y la punta del Verano.
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