Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 3 Marzo, 2017

Una eliminatoria alcahueta puede convertirnos en mundialistas

Con dos goles idénticos, Honduras derrotó a Costa Rica en el Premundial Sub 20 y la puso contra las cuerdas, obligada a derrotar hoy a Panamá para clasificarse al Mundial.

Dos tiros de esquina, dos remates de cabeza, dos goles. Potencia catracha, estatura, concentración y dos cabezazos a los cordeles, lo contrario de la retaguardia nacional, desconcentrada, de poco poder físico y permeable para dejar los espacios del remate.
Lamentablemente y lo sentimos por Marcelo Herrera y todos sus discípulos, este grupo de seleccionados no enamoró a la clientela; fue un seleccionado que no cautivó a sus compatriotas; no supo o no pudo calentar y enardecer al público y no se presentó la debida comunión entre los fanáticos y el equipo.
Esta tibia relación se gestó desde el primer partido que perdieron los juveniles ante El Salvador. Se habían construido altas expectativas sobre el fútbol de este equipo, entrenado, preparado y fogueado a conciencia, con toda la pata y sin miseria.
Lamentablemente, los muchachos del Popeye no carburaron, nunca le pusieron primera al auto, se bloquearon, se enclocharon, perdieron con los cuscatlecos y la ruta se les puso cuesta arriba.
A duras penas lograron la clasificación a la segunda fase, en mucho por la modestia del grupo y ya con el pasaporte visado a la etapa decisiva que otorgaría las visas al Mundial, don Popeye dijo a los ticos que ahora sí, se iniciaba el torneo de verdad (suponemos que la primera fase era de mentirillas), pero en este certamen de verdad, Honduras también derrotó al seleccionado que en una competencia un poco más seria y no tan alcahueta a la hora de repartir plazas al Mundial, ya debió haber sido eliminada.
Falta el juego con Panamá; quién sabe si un triunfo y la clasificación pueden borrar de la retina de los aficionados las pobres presentaciones de esta Tricolor.
Ha sido extraño el bajo nivel de este equipo, formado en su mayoría por futbolistas con experiencia en la primera división, unos pocos con cartel de legionarios y bajo el mandato técnico de un maestro como Marcelo Herrera, probado y admirado en trabajos anteriores con grupos de jugadores jóvenes. Lo que hizo Popeye en la Liga no se va a borrar, pero tampoco se van a borrar de tajo las imprecisiones de este seleccionado, con un triunfo ante los canaleros y la que sería mediocre clasificación.
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