Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 9 Febrero, 2017

Sentí que el clásico lo podía ganar la Liga

Quiero escribir esta Nota, no como periodista deportivo, sino como seguidor de Liga Deportiva Alajuelense.

¡Vieran cómo me molestó la derrota de la Liga en el último clásico!. Y digo molestó porque esas caídas hace muchísimo rato, desde que se fue Badú, a mí no me duelen.
En la Nota del pasado martes cuestioné el trabajo táctico y el comportamiento en el terreno de juego de Benito Floro, en ese clásico que perdió el León 2-1.


Amigos cercanos seguidores del Alajuelense y en las redes sociales, interpretaron diferente algunos conceptos que emití sobre el técnico español.
Por eso, como seguidor de la Liga deseo aclarar que estoy cien por ciento con el equipo; que hubiera preferido, y ya lo escribí en su momento, que don Benito se hubiera encargado de la gerencia deportiva del club, con injerencia en el cuerpo técnico, que se lo hubiera entregado a Javier Delgado y que jamás voy a preferir a un entrenador irrespetuoso, maleducado, berrinchoso, justificador de derrotas a un profesional serio, sereno, equilibrado y maduro como lo aparenta ser el español.
Lo que sucedió fue que observé el clásico con ojos no de periodista sino de fanático y desde que expulsaron a Daniel Colindres sentí en mi corazón manudo que ese partido se podía ganar. Es más, que había que ganarlo.
Sin embargo, y el mismo Floro lo reconoce, en el segundo tiempo Saprissa todo lo hizo bien y el Alajuelense todo lo hizo mal o al menos, no como lo planificó don Benito, y él mismo lo señaló en la conferencia de prensa.
Yo no quiero que Benito Floro le dé patadas a una gorra o insulte a los silbateros, pero como seguidor rojinegro sí deseo que se pellizque, que se mueva y que transmita sentimientos. Lo escribo con toda honestidad, puede que detrás de ese rostro sereno, equilibrado y sobrio se pueda esconder la máscara que justifica la derrota.
No observé después de que Saprissa se quedó con diez y perdió por lesión a Joseph Mora, ningún movimiento táctico en la Liga que pudiera revertir el desarrollo del juego y esto, con un técnico de la reputación del liguista, llama al cuestionamiento y a la reflexión.
Me encantaría ver a un Benito Floro más apasionado, emotivo y metido en el partido y no sentado al lado de personajes más propios de un museo de cera.
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