Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 31 Octubre, 2016

El Torneo de Invierno es una mala copia de Intrusos

Repasando el entorno del torneo de Invierno, queda la impresión de que las características del hoy cerrado programa Intrusos, se trasladaron al desarrollo de nuestro campeonato.

Las polémicas personalidades de Hernán Medford, Jeaustin Campos y Guilherme Farinha, con su verbo caliente, punzante, directo, morboso e incluso actoral, han convertido el torneo en una sucesión de choques, chismes, enfrentamientos orales, escritos y manifestaciones más propias de un escenario farandulero que futbolístico.
En medio de la tormenta pero metido a la fuerza en ella, está instalado el sereno técnico del Saprissa, Carlos Watson, mucho más lleno de paz.
Al estratega del Cartaginés le encantan estos libretos; una de sus frases preferidas son copiadas de su colega José Mourinho cuando polemiza con la prensa y otros entrenadores y dice: “que los rayos y las centellas me caigan a mí y no a mis jugadores”. Son técnicos que calientan el ambiente y se paran en la línea de trabajo en el estadio enemigo como pararrayos de los insultos de los fanáticos rivales, para que estos no se trasladen al terreno de juego. La metralla cae en sus mentes y cuerpos pero sus jugadores salen limpios e intocables.
Todos los del barrio sabíamos que con Jeaustin y Medford en la línea de cal, el infierno verbal era asunto de tiempo.
El estratega del Herediano regresó de Honduras repleto de serenidad; los camarógrafos de la TV y fotógrafos de prensa se aburrieron de tenerlo enfocado, a la espera de que reventara y pateara su gorra contra la grama. La escena no llegó, pero conforme al Team se le complicaron los partidos del Invierno y fue eliminado de la Liga de Campeones, su entrenador empezó a disparar fuego a tal punto que se inventó una conspiración que busca eliminar toda posibilidad de que su equipo logre el bicampeonato. Todavía don Hernán no ha dicho un solo nombre de quienes lideran esa malévola acción y tampoco la prensa criolla se lo pregunta, pero el rancho ardió.
Y también está Farinha con su verbo mezclado que nadie entiende, sus gestos, abrazos, apretones y carisma que provoca reacciones circenses. Cuando el timonel manudo habla, no ataca, pero la fiera defensa que hace del equipo que entrena, provoca a sus colegas rivales que rápido le responden y se arma la gresca. Medford, Jeaustin, Giacone y hasta Palomeque cayeron en sus redes.
Perdonen…¿y el fútbol?
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