Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Martes 11 Agosto, 2009



Cuando empecé a ver fútbol en 1950 (qué roco estoy) los equipos en todo el mundo jugaban 3-2-5.
Nadie, absolutamente nadie que fuera un fanático del fútbol en la década 50-60 olvidará jamás la alineación del Deportivo Saprissa, que se nos quedó a todos pegada en el corazón, aunque no fuésemos seguidores del equipo morado.
Flaco Pérez; Giovanni, Catato y Alex; Marvin y Tulio; Herrera, Murillito, Cuty, Saningo y Rubén. Cuando jugaba la Selección Nacional, Edgar Quesada entraba por Tulio y Danilo Montero por Saningo y listos.
Escribo este prólogo, porque ayer me llamó la atención una información internacional que presentaba la lista de jugadores de uno de los clubes más grandes y populares del mundo: el Atlético de Madrid, para jugar una eliminatoria previa de la Champions contra el Panathinaikos de Grecia, donde solo se cita a tres delanteros: Diego Forlán, Sergio “Kun” Agüero y Florent Sinama Pongolle.
Y, no es que falten algunos; nada de eso; es que el club colchonero hará frente a la nueva temporada, con solo tres atacantes en su nómina.
Este detalle, no se si llamarlo numérico, táctico o técnico se repite en el 90% de los clubes de todo el planeta.
Si con el transcurrir de los años, aquel 3-2-5 de los años 50, derivó o se transformó en el popular 4-2-4 brasileño y luego, cada nuevo ciclo se fue mutilando la zona de ataque y agrandando en número la defensiva, con un 3-4-3; 5-3-2: 3-5-2; el famoso “catenaccio” de Helenio Herrera, aunque no fue él quien lo descubrió y para los ticos, aquel inolvidable 3-4-2-1 que plantó Bora Milutinovic en Italia 90 (¿recuerdan?): Gabelo; Montero, Flores y González; Chavarría, Gómez, Marchena y Chávez Innecken; Cayasso y Ramírez; Claudio Jara, la interrogante es hacia dónde vamos con las tácticas “modernas” y qué podrá ordenar la FIFA para que en 2020 no se juegue con un autobús metido en el marco y una típica alineación 1-9-1.
Nos cuesta creer en el éxito del Atlético de Madrid, afrontando tan larga temporada con solo tres atacantes en su planilla, por más buenos que sean.
Si nos aferramos al viejo lema de que la mejor defensa es un buen ataque, que por cierto Alain Gayhardy lo dejó olvidado en alguna playa liberiana y no se lo llevó a San Pedro Sula, confiamos en que Rodrigo Kenton no se apegue a este libreto defensivo en el juego de mañana y que Costa Rica juegue al ataque en busca de pescar algo en territorio catracho y no regrese con las manos vacías.
Un empate en Honduras sería un resultado dorado; vencer es gula, pecado capital poco saludable pero tan apetecido como la lujuria. El guion está escrito; si ganamos los seis puntos en casa y amarramos uno afuera, nadie nos saca del Mundial. Sería maravilloso entonces atrapar esa unidad en el complicado encuentro de mañana.

[email protected]