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Lunes, 19 de agosto de 2019



NOTA DE TANO


NOTA DE TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 18 junio, 2009




Lamentablemente existe en este país una cuadrilla de delincuentes, pequeños estafadores algunos de ellos, falsificadores de boletos unos, fichados en el registro de delincuentes otros; despedidos de sus varios trabajos la mayoría por pillos; con antecedentes judiciales, con causas pendientes hoy en los tribunales de justicia, que increíblemente tienen acceso diario a medios de comunicación, específicamente un programa vulgar en la radio y una columna, desde luego anónima en la prensa escrita.
Algunos pululan y sobreviven hablando sandeces y yeguadas en varios de los programas deportivos que por la radio se transmiten en el país. Son mandaderos e incondicionales de los directores de esos programas, quienes los compran con una hamburguesa y un plato de papas fritas.
Uno de ellos, quería ser miembro del Instituto Costarricense del Deporte; pudo engañar a un alto funcionario del actual gobierno que poco o nada conoce del deporte, quien lo recomendó al cargo, pero luego, cuando fue informado por los actuales jerarcas del deporte nacional de los antecedentes que este “dirigente” había causado y provocado, sobre todo en un comité cantonal de un populoso cantón capitalino y que su nombre “honra” la carátula de varios expedientes judiciales, fue excluido de la terna y esto no lo perdona el candidato.
Por ahí los asesora un abogadillo de quinto nivel, desesperado por ser figura política, arribista y arrimado al bando de los perdedores y que recientemente como presidente de una disciplina deportiva que resucitó, se reactivó y cobró de nuevo vigencia, estuvo a punto de enterrarla de nuevo, dentro de un caos administrativo y económico de alto relieve.
Desde luego que a esta chusmilla barata hay que ignorarla; he escrito esta columna con pasamontañas para no contaminarme con solo pensar en estos personajes tan pobres, tan sin valores, tan desagradables, incluso físicamente algunos de ellos, de manera que el comentario no es por ellos, dado que los insultos tan bajos que escupen no pringan, porque los aplasta y destruye la obra diaria de quienes critican, sino que lo hago como reflexión y con mucho de incomprensión, pues no me explico cómo logran tener espacio en medios de comunicación, uno de ellos de tiraje masivo.
Trabajé once años en La Nación; sumo más de veinte años en LA REPUBLICA y jamás he tenido como compañeros de trabajo a personas fichadas en el registro de delincuentes, falsificadores o empleados que fueron despedidos de anteriores trabajos por pillos.
¿Cómo llegan estos personajes de cero valores, a cumplir funciones propias de profesionales de la comunicación, si no es por un descuido descomunal e inapropiado de los directores y propietarios de estos medios?
Hacia ellos va nuestro cuestionamiento.

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