Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Miércoles 20 Mayo, 2009



Desde luego que es un asunto cultural.
Fanático que soy del béisbol de Grandes Ligas y de los Indios de Cleveland, todos los días los veo jugar por Internet.
¿Cuántos lanzamientos al plato se dan en un partido?
Perfectamente pueden llegar a 130 ó 150 por juego en cada uno de los equipos. Estamos hablando de aproximadamente 300 lanzamientos al “home”, a una zona de “strike” que la televisión nos marca exactamente.
Cómodamente sentados frente a la pequeña pantalla del computador, vemos como el “umpire” principal a la hora de cantar, acierta y falla con igual facilidad. Desde luego que son muchísimos más los aciertos.
Porque… ¿cómo hace un ser humano, no un robot, para cantar bien, siempre ajustado al reglamento más de 300 lanzamientos en un partido?
Imposible.
Ellos cantan bolas como “strikes” y “strikes” como bolas y en muy pocas ocasiones, de verdad que poquitas, el beisbolista que está en la caja de bateo, protesta.
Existe, hay y se da, un respeto absoluto al juez.
En el fútbol de Costa Rica no; nadie respeta la autoridad del juez, ni siquiera, y esto es lo más lamentable, el cuerpo colegiado que debería apoyarlo, resguardarlo y respetarlo.
¿Cuántas tarjetas amarillas y rojas se han colocado injustamente en la nariz de futbolistas profesionales en todo el mundo?
¡Miles!
Miles de jugadores han sido amonestados y expulsados injustamente, como miles de beisbolistas han visto pasar la bola, con el bate al hombro, por una zona que el juez miró diferente.
Pero, los beisbolistas profesionales en Estados Unidos, por un asunto cultural, o porque se les ordena, o porque aprendieron del ejemplo de otros, respetan las decisiones de los árbitros y son esporádicas las broncas y mucho menos las apelaciones.
Que un árbitro de fútbol muestre injustamente una cartulina amarilla, en un fallo de apreciación a un deportista o a dos, o a cuatro, jamás debería tener como consecuencia la definición de un título de campeón
¡Cómo es posible que un Tribunal de Conflictos y Apelaciones, no solo, no haya respaldado al Tribunal Disciplinario, sino que saboteó de hecho el trabajo y el informe de un juez!
Es en esta instancia; es en este instante, donde los miembros de un Tribunal, sentencian, fallan y se equivocan “culturalmente” y lo entrecomillamos porque si no no lo entienden y entonces, se van al inciso, rebuscan la norma, chismean el reglamento, puede que a algunos se les salga el color de equipo o el odio hacia el contrario y en lugar de rechazar de plano una apelación que por cultura y ética no debe plantearse, aunque legalmente sea válida, meten al fútbol nacional en este embrollo en que estamos, no importa la sentencia final de anoche.
Hoy en Costa Rica no es relevante quien sea el campeón.
Su corona está sucia.

[email protected]