Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 7 Mayo, 2009



Barcelona empató en la “Saprihora” y se clasificó a la final de la Champions donde se las verá con el actual monarca, Manchester United, que el pasado martes en diez minutos se deshizo del Arsenal.
Cuando se daba por descontada la eliminación de los catalanes, hoy por hoy y sin ninguna duda el mejor equipo de fútbol del mundo, en tiempo de reposición y aprovechándose de un error garrafal de Michael Essien, paradójicamente autor del golazo extraordinario que tenía arriba al Chelsea desde el min. 10, el capitán del Barca y jugador insignia, Andrés Iniesta, conectó un derechazo impresionante que hizo inútil el vuelo de Petr Cech, de poca acción antes de ese bombazo, gracias al trabajo táctico llevado al dedillo por los discípulos del mago Guus Hiddink, quien por poco se sale con la suya.
En la agonía del juego y con los azules dispuestos al festejo, Dani Alves centró al segundo palo, la bola sobrepasó la retaguardia local, pero se le escapó a Samuel Eto’o cuando intentó pararla. En la confusión de la acción, la bola rodó y cayó en piernas de Essien quien pifió el despeje. Entonces Leo Messi, secado durante el juego por la buena marca zonal de Florent Malouda y Michael Ballack, aprovechó la pifia del rival y retrasó en corto a Iniesta, quien sin pensarlo mucho y mucho menos detenerse a mirar su reloj, sacó ese mortero que puso al Barcelona en Roma.
¿Justo o injusto?
Cada quien tendrá su opinión.
Esta corta serie entre un equipo ofensivo como Barcelona, contra otro muy táctico como Chelsea, guardando la enorme distancia que significa tener el océano Atlántico de por medio, dio pie a que se comparara el accionar de estos cuadros con nuestro Saprissa-Cartaginés.
Cuando el Chelsea visitó el Nou Camp, casi, casi mete el bus en el marco y sacó un 0-0 que puso de moda el sistema táctico que gusta utilizar Juan Luis Hernández cuando el rival, en el papel, luce superior.
Hiddink, pareció avalar los sistemas tácticos de Juan Luis, porque así como Chelsea frenó y bloqueó la maquinaria catalana, que después despedazó al Real Madrid con seis pepinos, castigándolo por jugar abierto, igual los brumosos en varios partidos del Verano y específicamente en el último ante el Saprissa, también bloqueó y frenó a un equipo netamente ofensivo como el morado.
Entonces, océano en medio: ¿juega igual tácticamente el Chelsea al Cartaginés?
La respuesta es que no y ayer se demostró. Sin jugar a las parejitas, sino con un esquema defensivo a base de presión y zona, de nuevo Hiddink amarró las genialidades de los discípulos de Pep Guardiola y los tuvo al borde del K.O.
Fue el error de Essien; el mortero de Iniesta y los yerros garrafales del inepto silbatero noruego Tom Henning, los que empujaron y bastante a firmar el pasaporte del Barca a la final.

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