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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA DE TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 12 marzo, 2009


NOTA DE TANO


Hoy es un día monumental e histórico para el deporte costarricense.
Con la presencia del presidente Oscar Arias; del embajador de la República Popular de China, Wan Xioyan; miembros del gabinete y autoridades deportivas encabezadas por el viceministro Osvaldo Pandolfo y el director nacional Jorge Muñoz, será colocada a partir de la 1 p.m. la primera piedra del nuevo Estadio Nacional.
El coliseo, que tendrá un costo de $83 millones, será clase A, con cancha de fútbol, pista de atletismo de primer nivel que mantendrá el nombre de don Eduardo Garnier, capacidad para 35 mil espectadores cómodamente sentados; contará con lo último en tecnología y seguridad, y todas las facilidades propias de un escenario deportivo del primer mundo.
La majestuosa obra que estuvo a punto de no arrancar, cuando un minoritario grupo de compatriotas presentó un recurso de amparo ante la Sala Constitucional en el que solicitaron la suspensión de la construcción, acción judicial rechazada por los magistrados, será un complejo deportivo que incluirá un albergue para 350 personas; oficinas para 32 federaciones deportivas; ocho salas de reuniones y salones para competencias y prácticas en disciplinas como tenis de mesa, esgrima y ajedrez.
Un trabajo enorme, laborioso, intenso, sacrificado, diario, repleto de obstáculos de un distinguido grupo de profesionales en diferentes sectores, espacios y campos, hará posible este sueño de la Costa Rica deportiva y futbolera que se proyecta como hermosa realidad.
Todos los días, y lo siguen haciendo, han debido saltar las barreras tan propias de la tramitomanía, que detiene obra urgente y necesaria en esta Costa Rica repleta de leyes, que pegan y chocan entre sí y donde para comprar un ladrillo rojo hay que presentar tres cotizaciones y las dos empresas que pierden la venta de ese ladrillo, apelan la asignación.
Mención honorífica especial para la empresa Setecoop Consultores, representada por el ingeniero Rolando Vega, quien donó a la sociedad costarricense, a un alto costo económico, la nacionalización de los planos del nuevo coliseo, elaborados en China por el Instituto de Diseño Arquitectónico de Wuhan.
El requisito de nacionalizar los planos era un paso fundamental para la continuidad del proyecto, de ahí el agradecimiento eterno del deporte patrio hacia don Rolando y su empresa, que contrasta con la majadería de otros costarricenses, gigantesca minoría que siguen metidos en las oficinas del Setena, buscando papelitos que impidan la construcción de la magna obra. Estos enemigos del deporte, de verdad que están “sobrados”, es decir, sobran y no hacen falta.
La colocación de la primera piedra representa la victoria por goleada de los que trabajan desinteresadamente, a los que únicamente saben destruir.

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