Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 5 Febrero, 2009

NOTA DE TANO


Menciono a menudo el nombre del técnico Javier Aguirre como ejemplo de entereza y honestidad en su función como director técnico.
Me encanta su forma de encarar el placer de la victoria y la amargura de la derrota. Nunca hiere a nadie; se responsabiliza de todo; pierde y no señala.
El pasado martes fue despedido como técnico del Atlético de Madrid y se marchó como los grandes. Boicoteado por el 90% de la nómina y únicamente respaldado por el dueño del club, Miguel Angel Gil, se presentó ante los jugadores y se marchó dando las gracias a quienes no las merecían y sin el menor reproche.
“Es un entrenador y una persona fantástica”, dijo a la hora del adiós el presidente del club Enrique Cerezo, y tiene toda la razón.
“Estamos orgullosos y contentos de haber conocido no solo a un entrenador sino a una persona fantástica, que se ha portado con el club fantásticamente bien desde el día que vino hasta hoy. Es una persona querida y apreciada, tanto él como su cuerpo técnico. Darle las gracias por su paso por el Atlético de Madrid”, dijo Cerezo.
Aguirre reconoció en su despedida que “siempre hay dolor” en una destitución, pero añadió que se va con la “conciencia tranquila” y con “orgullo” de haber formado parte de un “grandísimo club”, y admitió que en diciembre no se hubiera “imaginado esta escena”.
“Dolor siempre hay, porque hay ruptura, aunque no sea traumático, porque estamos entre caballeros y el trato de Cerezo fue exquisito en la contratación y en el acuerdo mutuo de finalización. Hay dolor, pero hablando a la cara con la gente, con los jugadores, con los medios, también me voy con la conciencia tranquila, que de alguna manera no hice bien mi trabajo, no cumplí hasta el final como hubiera querido, pero me voy como la gente decente tratando con caballeros”, valoró en la sala de prensa del Vicente Calderón.
Aguirre asumió que tiene “gran responsabilidad en la marcha del equipo”, que no ganó en este 2009,
“Y uno ve los resultados de enero… Yo el 20 de diciembre (el equipo era tercero en la clasificación) no me imaginaba esta escena, pero caímos en una dinámica perdedora (en enero) y de mal juego. Ahí empecé a ser consciente de que las circunstancias nos orillaron al club y a mí a tomar esta decisión”, aseguró.
“Agradecer a mis jugadores, a mi cuerpo técnico y mi equipo de trabajo. Es un club que me ayudó a crecer, que lo llevo en el corazón y no tengo más que palabras de agradecimiento. Fue un salto importante en mi carrera”, explicó Aguirre, quien espera que el cambio de técnico “redundará en beneficio del rendimiento del equipo”.
Un grande que se despide como grande.
Parece que lo espera la selección mexicana, si a don Goran Ericksson le va mal en la hexagonal.

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