Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 31 Octubre, 2008

NOTA DE TANO


El comentario que hicimos esta semana, en el que analizamos el trabajo que vienen desarrollando los nuevos delanteros de Liga Deportiva Alajuelense, provocó varias reacciones de personas cercanas a ese entorno, que deberían preocupar a la dirigencia rojinegra.
Parece y desde luego que no nos consta, que futbolistas como Jean Carlo Solórzano, Guillermo Guardia, Argenis Fernández, Ignacio Aguilar y Marco Ureña, todos con muchos o pocos minutos de acción en la atacante eriza, no están siendo orientados por el cuerpo técnico del equipo para que mejoren su accionar.
La información que nos llega indica que estos jugadores se muestran agradecidos con su cuerpo técnico porque a todos ellos les han dado oportunidad de mostrarse; a unos más que a otros, pero cuando los “desaparecen”, el director técnico Marcelo Herrera no les da ninguna explicación y, lo más grave, no los aconseja para que mejoren o mínimo, corrijan sus errores.
Entonces, como estos futbolistas, todos muy jóvenes, no saben dónde están parados o qué es lo que quiere o exige su entrenador de parte de ellos en la cancha, entran ansiosos y precipitados al juego por falta de orientación.
De ser esto cierto es un asunto que la dirigencia del Alajuelense encabezada por Jorge Hidalgo debe encarar, afrontar cara a cara y resolver con urgencia.
Estos jóvenes talentos no se pueden perder por falta de consejería; nos dicen que algunos han jugado en varios partidos y después los mandan a la gradería sin ninguna explicación. Puede ser que el cuerpo técnico no tenga obligación de dar explicaciones sobre sus decisiones técnicas, pero sí es su obligación como mentores de los jugadores, ayudarlos con orientación sobre su conducta en el juego.
“Si nadie les dice qué es lo que están haciendo mal, en qué se están equivocando y cómo deben mejorar, es imposible que corrijan su fútbol”, nos expresó en correo electrónico, un allegado al tema.
Lamentablemente para la directiva de la Liga, se presentó recientemente un roce verbal de criterios entre el técnico Herrera y el portero Wardy Alfaro, que guarda relación con esto que comentamos.
El entrenador tomó la decisión de sentar a Wardy y le dijo a la prensa que lo hacía por un bajón en el rendimiento del portero. Hasta ahí, no hay nada que hacer. Don Popeye está, como entrenador, en todo su derecho de tomar ese tipo de decisiones.
Pero, pero, pero… Debió también por respeto, conversar con su portero titular y explicarle de ese bajonazo que él le notó. A Wardy lo sentaron sin explicaciones y a los delanteros jóvenes también los sientan sin explicaciones.
Wardy tiene mucha cancha para asimilar la situación, pero los muchachitos de 17 a 21 años no van a responder mentalmente igual que el guardameta.
¡Mucho ojo entonces a la directiva rojinegra!

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