Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 18 Septiembre, 2008

NOTA DE TANO


¡Qué bien el Saprissa!
Pero… qué requetebién.
Por la victoria dos cero; por los riñones de Alejandro Alpízar para ofrecerle a Walter Centeno el 1-0; por el zurdazo de Jairo Arrieta, impresionante; por los desvíos magistrales de Keylor Navas, pero más que todo… por la alineación.
¡Qué lujo se da Jeaustin Campos!
Dejar sentados a Alonso Solís y a Armando Alonso, quizá los jugadores de mayor caudal futbolístico en la conquista del tetracampeonato.
¿Lo recuerdan?
¿Recuerdan las fantasías del Mariachi y los inventos del joven mediocampista de llegada, que venía de un insípido Cartaginés?
Ir hasta Washington a enfrentar al DC United y dejar en banca a los Alonsos. ¿A quién se le ocurre?
¿Y a quién se le ocurre alinear como titulares en la zona central de la defensa a los noveles Randall Porras y Alexander Robinson?
¿Cómo sostener una retaguardia en la que ya no forman José Francisco Porras, Try Bennett, Gabriel Badilla, Pablo Brenes y José Luis López?
¿Se acuerdan de ellos?
No deja de sorprender la transición generacional en el Saprissa; no deja de sorprenderme el juego táctico de Michael Barrantes. ¡Qué buen futbolista!
Con qué ganas y categoría ha vuelto Walter Centeno después de su lesión. Parece un carajillo repartiendo talento por el terreno de juego, ahora mucho más inspirado con la capitanía de la Selección Nacional.
Y… ¿Celso Borges?
Se ha inventado una jugada muy hermosa para filtrar pases ofensivos que ubican a sus compañeros de cara al gol; se lo hizo a Jairo para que abriera la cuenta contra la Universidad; lo repitió un par de veces ante los celestes; lo puso en práctica en el coliseo Robert Kennedy, sobre todo en una acción en la que Alejandro Alpízar dilapidó el gol.
Va a resultar muy difícil retener en el fútbol nacional a este inteligentísimo mediocampista, sobre todo si se trepa a la vitrina del Mundial en Sudáfrica, donde será capturado por los agentes de FIFA.
En su momento y no hace mucho de esto, nos sorprendió la madurez que exhibió Navas cuando de repente le tocó sustituir a Porritas en el marco, con la responsabilidad que el evento conlleva. Entró de cambio y empezó a atajar como si fuera titular del Saprissa desde hace tres o cuatro temporadas; ahora, pocas semanas después, se repite el suceso con Robinson, joven muy práctico y veloz que se ubica al lado de Cordero y Drummond, dos símbolos de la retaguardia morada, para hacer olvidar la garra y las tenazas de Gabriel Badilla lo más pronto posible. Y, lo logra.
Adelante, Arrieta ha esperado paciente su oportunidad; juega y no juega, como Ever Alfaro, sin plena consolidación y sin embargo, en los “ratitos” que lo hace, nos recuerda a aquel endiablado ariete de Guanacasteca, luego Brujas, incisivo, intuitivo y muy hábil de cara al gol.
¡Qué bien el Saprissa!
Pero… qué requetebién.

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